El Bosque.

Cuando llega la temporada de los vientos, Los ancianos permiten la entrada de los aprendices al Bosque.
Aún Advertidos de antemano sobre los peligros de la aventura, cientos de aspirantes que creen que su destino es la literatura se adentran en las espesuras esperando ser de los pocos elegidos para seguir el camino pues, es sabido, son los propios arboles quienes guardan la respuesta.
Con hojas que al caer revelan distintas palabras, el mismo bosque no tarda en separar a aquellos que tienen aptitudes, de aquellos que no: Por todos los que no ven en las verdes letras mas que sinsentidos y palabras al azar, algunos elegidos ven los versos de un poema, el inicio de una gesta o personajes a punto de ser conjurados.
Se rumorea que existe una configuración secreta de palabras que, en el orden adecuado, forman una composicion destinada a llevar a quien la lea al centro del Bosque, donde espera La verdad absoluta.
Por supuesto; Tal vez esta configuración nunca sea encontrada, o tal vez ya lo ha sido y no fue entendida, o peor; tal vez sea solo un engaño de los Ancianos para que los aprendices de las cuatro esquinas del mundo se pierdan en el bosque creyendo que el camino a la literatura esta hecho de verdades absolutas.

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Consideraciones sobre el Purgatorio. (Extracto)

En el momento final, se sabe, el ángel de la muerte se aparece con las llaves en su mano.
La primera, roja como la sangre, abre las puertas del infierno y quien las reciba será condenado por toda la eternidad a vivir su peor pesadilla.
La segunda, de un azul purpureo, descerraja las perladas puertas y quien sea afortunado de poseer las vivirá sólo en los más felices de sus recuerdos y jamas sera olvidado.
La tercer llave, labil y transparente, abre, claro está, las puertas del purgatorio.
Esta nocion, sin embargo, ha sido asunto de acaloradas especulación.
Los estudiosos escolasticos más conservadores sostienen en el Purgatorio como aquel lugar donde las almas realizan acordes penitencias Hasta poder ascender al Paraíso por propio mérito.
Por supuesto, otros maestros discuten esta interpretación aduciendo que las culpas originadas en la tierra no pueden lavarse en el más allá e imaginan aquel lugar Cómo una eternidad brumosa donde reina una niebla tan espesa que impide siquiera se vean entre sí.
Es, sin embargo, el tercer grupo de teólogos aquel que postula la teoría más interesante. Según ellos la llave en cuestion no abre la puerta sino a nuestro mismo mundo para regresar a los espíritus como si nunca se hubieran ido, pues la verdadera naturaleza del Purgatorio es emocional y no topografica.
De este modo, Vivos de nuevo y sin sospecharlo, lentamente, poco a poco, un vacio comienza a crecer en ellos.
A veces aparece como un lugar semi olvidado, a veces como un momento irrecuperable en el tiempo y a veces como un amor perdido.
Pero se disfrace como se disfrace, la verdad es que es un hueco, una ausencia en el alma que no puede llenarse no importa lo que suceda o que se intente; y que tarde o temprano lo ocupa todo.
La conclusión es básica, y a la vez descorazonadora; rara vez los humanos no estaríamos en el Purgatorio.
Acusados de herejes, aquellos partidarios de esta teoría han sido expulsados, excomulgado y su doctrina oculta o quemada.
Extrañamente y a pesar del ejemplar y riguroso castigo la gente sigue triste y vacía.
Como si algo les faltase al fin.

Cinema Paranoia.

“Mire que ya empezo” le dice la chica de la boleteria mascando chicle como si esforzara en ser grosera.
El ni siquiera responde y con la entrada ya en la mano sube con largos trancos la escalera rumbo a la sala.
Transpirado, elige una butaca en la segunda fila, cerca de la salida de emergencia que titila con su rojo de neón y se deja caer en ella arrebujandose dentro de su sobretodo.
En un gesto que ya se ha convertido en natural, casi obsesivo; palpa el arma fría y pesada por debajo de su sobaco derecho y solo entonces comienza a calmarse.
Finalmente suspira y relee el papel que ya ha leído docenas de veces; si, esta en el lugar adecuado…
Solo resta esperar.
Se calma un poco y mira la pantalla.
Frente a él la película llena el recinto de luces y sombras.
Al parecer es un policial .
Morosas, recatadas, contenidas hasta explotar en pantalla; las escenas se suceden sin que la historia quede clara del todo; pero algo es evidente: se trata de una cacería.
Asi, Una reunión en una fabrica abandonada termina en un tiroteo, uno de los personajes intenta decir algo pero solo se entiende un húmedo gorgeo antes de que su propia sangre lo ahogue.
Arriba de un edificio en construcción, otro personaje intenta dejar a sus perseguidores atrás pero calcula mal el salto y se precipita a su muerte doce pisos más abajo.
Cuatro hombres fuman bajo una tenue luz blanca. Sus caras apenas reconocibles entre el humo y la penumbra; hablan con un tono bajo y seco.
“¿Ya se termino?”
“Casi, hay un tercer hombre.
No lo sabe aun pero es el único que podría arruinar la salida… para todos.”
Pero no se preocupen; sabemos donde esta. Ya es nuestro.”
Y las últimas palabras reverberan en su cabeza, como si de pronto despertará, como si de pronto entendiera.
De inmediato, se da cuenta de que esta sólo. Siempre lo ha estado; la sala vacía con cada uno de sus movimientos resonando en el silencio sepulcral.
En la pantalla, dos hombres con sobrero de ala entran a un edificio. Despues de dispararle a la encargada de la boleteria corren el cortinado y el reflejo de su objetivo al levantarse recorta su sombra contra la tela.
Torpemente desenfunda sabiendo que solo tiene un tiro como mucho.
Los matones se acercan, puede adivinar sonrisas condescendientes esperando el yerro en su disparo.
Solo tiene una oportunidad, rogando no equivocarse, apunta y aprieta el gatillo.
!Bang!
El disparo suena nítido dejando un eco metalico en sus oídos.
En la pantalla, una cacofonía de luces se mueven fuera de foco y alrededor del agujero de bala que ha quedado en el proyector.
Incrédulo, con el corazon en la boca aun, se acerca a donde deberían de estar los cuerpos de los sicarios, pero nada hay allí más que unos rastros achicharrados de cinta de pelicula…

Microcuento.

-…entonces, no pueden ser solamente dos flacos hablando como vos y yo?- pregunto.
-No, minimamente tiene que pasar algo… el nudo es lo importante, lo demás lo llena el lector-
-Esta bien- digo, y sin dejarlo pestanear le vuelo la cabeza de un tiro.
Si tenía razon, me imagino que entienden el resto…

es mas un chiste que otra cosa, pero creo que funciona.

Los Invasores.

Llegaron, dicen, como una melodía.
La leyenda habla de Una cancion sin instrumentos que Empieza como un zumbido y después un gorjeo, una ebullición desde detrás de la garganta que crece y crece para luego agregar las palabras insondables que los lingüistas creían imposibles de pronunciar y es tan hermosa que todos lloran al escucharla.
Claro, estabamos preparados para formas de vida de carbono, seres de luz dura o virus y bacterias casi imperceptibles; ¿pero esto?
No tardaron en expandirse y para cuando nos dimos cuenta ya era tarde. Remodelaron la sociedad entera como notas de un instrumento desconocido y perfecto. Cada uno de los infectados actuando como cuerdas equilibradas y en sintonía prístina, sin fallas y con cada sonido en su lugar perfecto e inefable.
Para cuando intentamos atacar se vieron obligados a demostrar su fuerza y suicidaron a todos los habitantes de Luxemburgo.
El mundo ya era suyo..
Por supuesto; La resistencia no tardo en aparecer, después de todo somos una especie testaruda y nos cuesta aceptar el concepto de derrota absoluta: aprendimos a bloquear nuestros tímpanos y asi actuamos sin temor a la infección.
De ese modo podemos conseguir módicas victorias, una torre de transmisión por aquí, unos cientos de infectados “despertados” por alla. Generación tras generación, de una lucha sorda, secreta y, ahora lo se, inútil.
Por eso escribo esto cansado y derrotado; ayer mi esposa murió en mis brazos sin que haya conocido su voz.
No se para los demas, pero para mi ha llegado la hora de rendirme, apague los bloqueadores y ahora estoy listo para escuchar el viento entre las hojas, los pájaros cantar o incluso escucharlos a ellos, después de todo, no me haría mal llorar.

Un Vuelto.

El Diablo se le apareció mientras esperaba el 24.

Vestido como todo un caballero, se le presentó sin remilgos ni engaños e inmediatamente abordó el tema en cuestión.

Había sin duda algo que él quería, algo que deseaba, algo que le producía un hueco en el pecho, una falta cuya rectificación debía ser inmediata aún a precio de su propia vida.

No tardó en pensarla. Su pelo. Su olor. Sus ojos azules que quemaban sin estar.

No necesito más que eso y, ansioso, intento apurar la transacción por ese amor imposible.

Sin embargo a la hora de los pagos el maligno, hablando de cierta economía celestial, sacó una balanza de plata y, con un gesto de la mano, peso el alma de su cliente.

Lugo, aduciendo una diferencia a su favor, aclaró que esta alma pesaba demasiado y que debía darle un vuelto: “Para completar la diferencia”.

En este caso, aquel vuelto tomó la forma de una posibilidad: Si en el futuro se hallaba enamorado de otra persona, bastaba pedirlo y el hechizo se transferiría al nuevo objeto de deseo.

El trato se selló con un frío beso en la mejilla (la verdadera rubrica de los réprobos y traidores).

De más está decir que obtuvo ese primer amor (el maligno, se sabe, es cabal en estas cuestiones); la joven de los ojos azules cayó a sus pies y fue feliz… Por un tiempo.

Más pronto que tarde, las atenciones, los mimos y los celos de su compañera comenzaron a hartarlo y, para empeorar las cosas, un nuevo par de ojos canela apareció en su vida.

Sin problemas, pensó para sí; e hizo uso del vuelto que celosamente había guardado.

Por supuesto, su vuelto funcionó a la perfección y la nueva receptora del deseo quedó prendada de él sin remedio.

Claro está, había un detalle que el Demonio había olvidado mencionar, un nuevo amor no significaba la abolición del anterior, más bien todo lo contrario.

Llorando por los rincones, dejada de lado, traicionada al fin, la joven de ojos azules no tuvo más opción que hacer algo desesperado.

La primer bala lo alcanzó por la espalda saliendo de la facultad… ahí nomas de la parada del 24.

ToughtBomb

[Después de terminar con la grabación, el detective salió del APV y acomodo la resolución de su retina con dos breves toques en la frente.
Allá a lo lejos, casi enteramente tapada por la tormenta, la estructura en forma de iglú aparecía y desaparecía con las ráfagas del viento.
Mas por costumbre que por necesidad (Había tomado la precaución de bajar la sensibilidad de su biodermis ni bien las nubes aparecieron en el horizonte) subió el cuello de su gabán y se encaminó dejando evanescentes huellas en la arena.]

El primer incidente ocurrió en la mañana del 23 de Abril. De hecho, si hay que ser sincero, ni sabíamos que calificaría de “Incidente” hasta pasado el mediodía cuando la información de los otros empezó a llegarnos de distintos puntos de la ciudad.
Al parecer lo que en un principio había sido un simple suicidio en las Pneumovias de los electrotrenes, tomo otras dimensiones cuando reportes de otros 25 casos similares fueron cotejándose desde la central.
Los testimonios sobre las victimas parecían calcados:
El Transporte de las 10:34 se acercaba a la estación como todos los días, la señal de su arribo sonó anunciándolo y de repente, las victimas se tensaron, pestañearon repetidamente, miraron hacía arriba “Como si trataran de recordar algo” y se dejaron caer…
Las que no resultaron electrocutadas por el campo EM, fueron arrolladas por el Electrotren que no tuvo tiempo de detener su marcha…

[El camino hasta fue lento y tortuoso.
No importa si la sentía o no; la tormenta arreciaba y era difícil mantener el ritmo y la compostura ante el constante viento.
El detective sopeso activar los servos de sus piernas, pero recordó las advertencias de distrofia muscular que el uso prolongado de este tipo de mejoras podría traer y decidió que veinte minutos o media hora mas era un precio razonable a pagar para no tener que tomar drogas re constitutivas.
Además, ya lo tenía. Si estaba ahí, ya no había escape.]

El segundo incidente ya se calificó oficialmente como tal.
Fue durante una protesta en contra de la venta del mapeado del genoma humano al conglomerado Beyer-Montes frente a la alcaldía de la ciudad.
La concentración comenzó a las dos y media de la tarde en los alrededores de la Torre de los Inmigrantes y por un momento pareció que sería una demostración pacifica; unos pocos efectivos aquí y allá solo se preocupaban en desviar el transito y mantener a la masa en movimiento.
De repente, el reloj de la torre marcó las seis de la tarde, las campanas resonaron y todo el infierno pareció desatarse.
Una vez mas, un centenar de personas se detuvo en su lugar, se tensó, pestañeó varias veces y luego se arrojó salvajemente contra los policías blandiendo palos, botellas y sus propias manos.
El resultado del ataque fue una masacre; casi todos los efectivos muertos y un poco mas de cien inocentes regados por la calle.
Caminé por esas calles en labor de identificación, sin poder creer que esas personas pudiesen comportarse así.

[Al reparo de lo que parecía una batería o un generador de alguna clase. El detective aprovecho para recuperar el aliento y buscar una entrada a aquel lugar.
Moviéndose lentamente, tanteando con el pie cualquier hueco o irregularidad que pudiera dar lugar a una puerta, escuchó el sonido del metal contra su bota.
Despacio, contra el viento, siguió los sonidos de sus pisotones hasta que estos se encontraban con la arena figurando un circulo perfecto.]

A pesar de esperarlo, el tercer incidente fue tan desastroso como los demás.
Pasó durante la final de la Copa de Los Nuevos Fundadores, donde el Jennet Noir se enfrentaba contra el Pink Flamingo en el partido de vuelta.
El marcador iba dos a cero cuando, el pitazo del árbitro reverberó por todo el estadio y entonces, desde las tribunas superiores, los simpatizantes de ambos equipos se tensaron, pestañearon varias veces y luego, simplemente se dejaron rodar escalinatas abajo llevándose a los demás en su caída, una avalancha de cuerpos que duro apenas unos segundos y no dejó sobrevivientes.
Una vez mas, tuvimos que esperar que las maquinas despegaran cadáveres del campo para poder siquiera movernos por allí.

[Al detective le basto cavar solo un poco para develar arte de una antena de algún tipo, oculta bajo la mugre, inmóvil y vieja, pero lo suficientemente grande y poderosa para hackear la Red e implantarla remotamente.
Así lo había hecho.
Casi sonrió.]

Estábamos desesperados ¿Por qué mentir? A lo largo de toda la ciudad perseguíamos la mas leve de las pistas con la esperanza de encontrar alguna respuesta, alguna conexión mientras esperábamos el siguiente “Incidente”
Pero nada.
Fue cuando ellos aparecieron. Habían tratado de permanecer ocultos, de contrastar distintos fenómenos rogando porque no tuvieran nada que ver; rogando por casualidades, pero al final la evidencia fue demasiada y vinieron a nosotros.
Se presentaron como una rama del gobierno que investigaban conceptos de armamento y vigilancia esotéricos. Uno de estos proyectos resultó la llamada “Red Morfeo” y ahí estaba el problema.
Ninguno de nosotros entendió la ciencia detrás de las explicaciones pero se reducían a esto: Mediante una señal, podían entrar y vigilar los sueños de las personas… vigilar y explorar sus ideas, pensamientos e intenciones antes de que algunos se dieran cuenta de que los tenían.
Era una idea de avanzada… y como toda idea tenía su reverso oscuro.
“La Bomba”.

[La puerta hizo un sonido metálico similar al cual hacen las trampas de cacería cuando el detective la activó.
Un secó y sordo “Chack” que resonó aún por encima del uluar del viento y activó un mecanismo que deslizo una pequeña visagra hacia un lado con lentitud exasperante.
El detective no espero, y se dejó caer por la abertura desenfundando su arma.]

El primero en verlo fue el Dr. Elías Schmidt. Padre de partes vitales del proyecto, nos dijeron; teorizo que la señal no solo podía usarse para entrar en los sueños de las personas, sino también para invadir sus pensamientos y originar ideas.
“Tougtbomb”, o “La Bomba” fue el nombre que le dio a su teoría principal. Una literal “Bomba de pensamiento” capaz de infiltrar las psiquis de los sujetos e implantar ideas de cualquier tipo; según él, bastaba solo un gatillo de algún tipo y podríamos implantar atentados, asesinatos políticos o lo que sea que se juzgase útil o necesario.
Nos dijeron que fue despedido apenas presentó el proyecto, pero nadie terminó de creerlo.

[Aquel espacio era grande para una habitación pero pequeño para una casa. Un recinto como un rectángulo perfecto cuyas estancias separaban leves velos como cortinados.
En una de las paredes sujetados por alfileres, unos diagramas del cerebro humano se mecían ante la entrada del renovado aire, en un ángulo, una pequeña pava de metal se calentaba con un tenue fuego, mientras, colgados varios discos de un metal luminoso giraban sin cesar.]

Con un nombre y una agenda ya trazados. Lanzamos la cacería por toda la ciudad. Como si fuera una carrera contrarreloj (Y, por todo lo que sabíamos, así era) nos lanzamos a buscar cualquier pista por ridícula o pequeña que pareciera.
Mientras otros se ocupaban de buscar familiares, conocidos, o seguir el rastro de su trabajo, yo intenté rastrear la tecnología detrás de los ataques.
Con las pocas especificaciones de la Red Morfeo que el gobierno había proporcionado, “converse” con cualquier Pira-Programador, Hacker y Tecnosensitivo que conocía, y varios a los que no.
Fue uno de estos últimos quien fue capaz de captar las huellas casi muertas de la señal que había pirateado la red desde el primer incidente.
Sus señas me llevaron fuera de la ciudad, más allá de los límites de los sellos EMP y el domo de aire purificado.
Me llevaron al Erial y lo que sea que en él me espera.

[Desde el centro del recinto, sin siquiera darle la cara; hablo con una vos que era diáfana e hospitalaria.
– Menos de dos días desde la última señal. Estoy impresionado, ¿Señor…?
-Arriba. Manos donde pueda verlas…
-Sin presentaciones entonces. Como quiera, pero es muy grosero irrumpir en la casa de alguien
– No tengo porque ser educado cuando apreso a un asesino-
– ¿Asesino…? Bueno, supongo que de alguna forma lo soy- Casi susurró mientras se levantaba y el detective podía ver la Encefalored a la cual estaba conectado, los ojos blancos de alguien que solo está en parte en el mundo real- O eso dicen mis antiguos empleadores. Dejeme adivinar. Le dieron el discurso de cómo puedo transformar a cualquier ciudadano en un asesino o en un terrorista ¿Verdad?
– Callado. Desconéctese y muévase lejos de cualquier cable-
– ¡Que raro! Olvidaron mencionarle como el primer objetivo de la “Bomba”, era el de apaciguar comportamientos negativos y socialmente perniciosos. Un método de prevención, no de creación de horrores…-
-Y, supongo que eso ameritaba que cientos muriesen- Contesto el Detective contra su mejor juicio.
-Eso… eso fue para llamar la atención. Cuando ya no puedan- Acá agacho el cabeza, tal vez avergonzado- Negarlo. Verán que tengo razón. Verán todo el potencial de lo que he creado. Pero es verdad que lo siento- Entonces levanto la mirada y, por primera vez, su rostro y sus ojos SI miran al detective- Lo siento tanto como esto…-
Y al momento de decirlo; desde uno de los lados, la pequeña pava de metal comenzó a hervir emitiendo un pitido agudo e inconfundible.
Sin poder evitarlo, el detective se tensó, pestañeó varias veces y llevó el arma hasta su cien…]

A lo lejos; Una tormenta se acerca y tengo que seguir a pie. No podía ser de otra forma.
Cambio y Corto.

Little Piece of Heaven.

En el fondo de mi casa hay un pedacito de cielo.
Según creo, se debe de haber caído el día de la gran tormenta. Esa Que dejó a la mitad del pueblo sin techos y a la otra mitad sin casa siquiera.
Me gustaría decir que lo descubrí de inmediato, que la presencia de lo divino a pasitos de mi cuarto se me hizo evidente apenas mirar aquel lugar; pero lo cierto es que lo descubrí medio de casualidad, cortando el pasto, los auriculares encasquetados, la transpiración chorreando por todos lados y de repente…
Bueno, es difícil de describir pero creo que la palabra más cercana para definirlo es Paz…
Paz o lo más parecido que nunca sentí; como esos momentos donde uno se libera de una gran carga o respira bien hondo y libre, sin nada que lo moleste, sin nada que lo ate, sin nada que necesite pero sabiendo que todo va a estar bien.
Por supuesto, bastaba salir del área de influencia del pedacito de cielo y las cosas volvían a ser… las cosas volvian a ser como son las cosas.
No fue enseguida, pero con el correr de los dias empecé a pasar cada vez más y más tiempo dentro de ese círculo de edén caído.
¿Cómo no hacerlo si solo gracias a él pude sobre ponerme a la ruptura de tsntos años con Julieta, la pérdida del laburo justo cuando creía ascender, o el asunto ese con mi viejo? No temo en darle el crédito a sus poderes, pues así fue sin duda alguna.
Tal vez alguien quiera llamarme dependiente; aunque la verdadera pregunta es: ¿Quien no es dependiente de Dios y su voluntad?
Por supuesto no se lo dije a nadie, es sabido, solo podía haber dos respuestas al fenómeno; o me tomarian por loco, o peor, intentarían apropiarse de el.
Pero esta idea no dejaba de rondarme en la cabeza. No podía ser que algo tan importante se perdiese así nomas sin que nadie lo reclamase; más temprano que tarde alguien vendría por el, sin duda.
Y así fue.
Disfrazado primero Cómo el perro malo del barrio, lo descubrí oliendo los alrededores del lugar. Por fortuna pude sacarlo a palazos pero volvió en forma de una bandada de teros, un enjambre gigantesco de moscas y finalmente una caterva de parientes que, uno por uno se dejaron caer “preocupados” por mi, por mi palidez, por mi reclusión y otras palabras que se le atragantaban mientras vigilaban el fondo de reojo.
De estos acercamientos Deduje que quien fuera que viniese por el pedacito, no pertenecería a las huestes celestes sino a las otras. Después de todo, ningún ángel necesitaría fingirse un ser menor sólo para recuperar algo propio.
Esta teoría probó ser verdad hoy a la manaña.
Como salido de la nada, llego con su prolijo traje, su olor a colonia importada, su falsa sonrisa y su oferta.
Según el, la casa pertenecía a vaya a saber que evento histórico del año del ñaupa y valía una millonada.
Sabiendo sus intenciones, me fingí interesado, hice preguntas y cuando finalmente pregunto por el patio le di el recorrido.
Por acá las rosas, por acá el áloe verá, el paraíso y finalmente el cuchillo que clave justo por encima del pulmón izquierdo… Hay que admitirlo murió con un rostro de incredulidad que Hasta parecía real.
Ahora con el cadáver ya cortado para disponer de el, me permito un momento para ir hasta mi pedacito de cielo en busca de consuelo y paz.
Pero nada.
Ni el pecho liberado, ni el peso que deja de serlo, ni nada.
Si fuera otro, tal vez empezaría a dudar de las fuerzas celestes, o perdería la fe, o hasta me volvería loco por completo Cómo los demás arguyen.
Pero yo entiendo.
Después de todo, solo es un pedacito de cielo.

Fiestas.

Lo mejor es dejar todo preparado el día anterior.

Clanck!

Así se ahorra problemas. Bah, en realidad más que es la cara de orto de mama que esos días se vuelve un reloj suizo y trata la impuntualidad como si fuera ofensa capital, como si el vite tone se fuera a poner más frío o la ensalada se hechase a perder o los pollos recuperaran sus patas asadas para escapar, así como en el video de Peter Gabriel.

Clanck!

Antes La cosa era en lo de los abuelos y no es que no jodieran con el horario pero podía aprovecharse esto de ser nieto único y la cosa se solucionaba fácil. Bastaba con un beso en la frente o un “hacia tanto calor que me quede demás en la ducha” y todos entendían porque en esos días el termometro no suelen bajar de quichicientos grados a la sombra.
“o en la jaula” piensa un poco culpable.
Pero solo un poco.

Clanck!

Lo mejor, recuerda, siempre era la sobremesa. Es decir, el asado no solía estar mal pero dependía banda de quien lo hiciera, con el abuelo la carne se quemaba Hasta el punto “suela de zapato” y con papa juraría que alguna vez la escuchó mujer bajito pero claro. En cambio las sobremesas, ah, ahí si que venia lo bueno, que garrapiñadas, que tortita, que el mantecol ese gran dote que venia con nuez y lo mejor, los pan dulces caseros de la abuela que hacía uno sin fruta abrillantada sólo para el.
Tan ensimismado esta Que una de las velas lo quema en la mano y no puede reprimir una puteada muy poco festiva.

Clanck!

El cisma llegó con el gobierno de Gatri y había sido raro. No porque no se hablará de política antes, siempre se hablo ahí mismo después del vacío y antes del brindis pero con esa gente la cosa había escalado al punto de que las cosas no se quedaban ahí Cómo riña de borracho o conversación descartarte sino que seguí Hasta después de la sidra y las caras eran cada vez más largas y de culo, como si el abrazo fuese la cosa más hipócrita del mundo y…
Ya está. El pentaculo en el piso terminado con las velas en cada una de las cinco aristas y el altar en el medio. Esta bien, una de las rayas le quedo un poco demasiado larga pero si no se tiene eso en cuenta esta bastante…

Clanck!

“Suficiente” se dice, y baja las escaleras.
Dos rellanos y después la puerta de metal reforzada.
La chica esta despierta. Bah, en realidad semi despierta por el puré de rivotril, pero le basta para golpear los barrotes y hacer ese ruido infernal.
Con el rostro afable, se acerca parra una nueva dosis. La chica trata de pelearla, pero al darse cuenta de lo inútil le ruega; le habla de su familia, de sus proyectos, de lo mucho que le queda por hacer, hasta llegar a aseverar que sabe que no es mala persona, que solo necesita ayuda y ella lo puede acompañar, que se compromete a acompañarlo y no llamar nunca a la policía.
El la escucha tal y como escucho a las otras; pensando en las palabras en latín del ritual y el cuchillo tallado con el mango de espolón de gallo.
Después de todo, sin estas pequeñas tradiciones no habría fiestas.

Un Destino.

Dos hombres nacen un mismo día.
Su destino, predicho por un oraculo estelar, es asesinarse el uno al otro.
Uno de ellos, crece para ser valiente y osado, henchido de coraje, su valor es el orgullo de la familia.
El otro, cobarde desde que tiene consciencia, se rebaja a las mayores humillaciones y vejaciones ya sea por miedo o costumbre.
El día señalado, ambos cruzan caminos.
Con el presagio escrito de antemano, uno de ellos desenfunda su arma y abate al otro antes de mediar palabra.
No sabemos cual es cual.