Musa. The second.

La tienen encerrada.
La primera vez casi no la veo y tengo que ladear la cabeza y dejar que la luz pase a traves de los vidrios para poder percibirla.
La musa.
Fina, como una hoja de papel, puede quedarse horas sin moverse, imperceptible o transformarse en un torbellino de palabras que cubre toda su celda como ahogados gritos.
Asi, Atrapada entre el Zipper Sonnet de Cortázar, las primeras páginas del Finnegans Wake de Joyce y el séptimo circulo de Dante las mismas palabras ( su razon de ser) la atan como cadenas y casi se la puede oír llorar.
De vez en cuando escritores entran y junto con un doctor de riguroso blanco (Script Doctor?) la torturan hasta tener en sus manos Uno de esos best selers horribles que no de animan a ser pornográficos, esas novelas para adolescentes con heroínas con menos personalidad que los que la leen o cuentos cortos para los que no pueden escribir siquiera esas novelas.
Yo la miro y, cuando nadie vigila, le prometo un escape que no se si entiende.
No es fácil, pero los demás están tan acostumbrados a que no den problemas que poco me cuesta sobornar, convencer o extorsionar por unos minutos a solas.
Lo golpeo con fuerza y El vidrio se agrieta simplemente pero es todo lo que hace falta. La siento entrar a través de los ojos y mi cerebro se inunda de ideas que siempre habían estado ahí, en el borde de la consciencia; la novela de espías donde la narradora y la terrorista son dos de las múltiples personalidades de una esquizofrénica, el cuento sin adverbios, el poema que solo rima si estas borracho.
Salgo como alguien que tiene el infinito en una mano pero sabe que no durara; Maravillas que, ahora me lastima saber que nunca escribiré.
Afuera golpean la puerta.
Puedo oír las ordenes susurradas y las armas preparándose pero eso ya no importa porque cumplí mi promesa.
Por ello, porque por mas que me atrapen y me torturen ya cumplí mi misión.
Esta misión.
Este relato.
Este pasaje.
Y de verdad que lo siento mucho, pero en tu lugar, yo empezaría a correr; porque si estas leyendo esto ahora ella esta con vos, y creeme, la van a ir a buscar.

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Seguro.

Construido durante años de cuidadosa labor; paredes de recuerdos, trampas de furias, falsas puertas de ilusiones custodiadas por manias mal curadas, apenas si el laberinto terminó de ser soñado para cuando la muerte llego en su busqueda.
Atonita ante la inesperada novedad, la parca se permitió unos minutos de busqueda antes de abandonar la inutil empresa y dejarlo, ahí, en el centro de la maraña innavegable, donde sin saber que venció, la espera aún.
Solo, aterrado, seguro,

Resoluciones.

Cuatro. Solo cuatro le faltaban. Solo cuatro de su lista de promesas pero el año entrante se venía con la fuerza de la inevitabilidad del tiempo.
Asi que decidió detenerlo.
Con una alquimia que hubiera resultado un mal chiste incluso para el mas basico de los niveles magicos; detuvo la ultima campanada del año que se iba entre sidra caliente, estrellitas de colores y Mantecol a medio comer.
No desperdició aquel tiempo que no era.
Con el mundo detenido en ambar pegajoso y arcano, se abocó a la cmplesion postergada.
Escribio el principio de aquella novela con la que habia jugueteado durante todo noviembre.
Miró “El resplandor” de pe a pa a pesar de que le parecio terriblemente aburrida.
Logró, casi sin aire, romper su marca de los 8 kilometros por hora en la caminadora del hogar.
Y finalmente Corrió hasta la casa de la esquina de sus abuelos.
La puerta abierta, los festejantes congelados en un saludo sin fin; esquivo mesas, y gente y mascotas asustadas para, al fin estar frente a ella. Por supuesto; una parte de él sabía que era trampa, sabía que decir aquello sin que ella pudiese oirlo, recordarlo o siquiera percibirlo era torcer las reglas; pero se convencía de que su promesa había sido “Decirle que la quiero” y no “Esperar respuesta”.
Tragó saliva, sus labios comenzaron a moverse, la voz se le puso tenue, y floja, y moribunda pero la impostó con habilidad y aplomo.
Ya el sonido empezaba a salir, y entonces, tal vez porque al destino le gusta la ironía o que uno se haga cargo de lo que dice; el tiempo volvió a su cause natural y aquel “Te quiero” se escuchó clarisimo incluso por encima de los petardos, las voces y los Chin-Chin que sobrevinieron alrededor, como si el mundo se desperezase de un sueño pesado.
Atonita lo miró con los ojos como platos mientras él cerraba los suyos, se encogía avergonzado y se prometía que este año revisaría mejor la fecha de vencimiento de sus hechizos.

Bienes.

30.000. Eso le habían prometido. Eso necesitaba.

Con los padres fuera, vio su oportunidad de aprovechar unas mini vacaciones usurpando el caserón casi abandonado de Valeria del Mar.
Los primeros días estuvieron bien, pero entonces empezaron los ruidos.
A veces frascos de vidrio girando, a veces llaves tintineando, a veces murmullos parecidos a palabras pero hasta ahí nomas.
Imperceptibles primero imposibles de ignorar mas adelante.
Venian De la cocina. Del baño. De la habitación de sus padres al otro largo del largo pasillo por el cual solía correr cuando arreciaba la tormenta.
Por supuesto quiso convencerse de que aquello no era mas que las imaginaciones afiebradas de un paranoico que no se acostumbraba a estar solo en aquella vieja casa casi abandonada.
Pero los ruidos no paraban y luego fueron acompañados de signos mas funestos, cosas fuera de lugar, sabanas y frazadas revueltas sin señales del durmiente, fotos dadas vueltas con orden casi macabro.
A pesar de todo se resistía a creer en aquella fantasmagoría de película B.
Hasta que lo vio.
Volvía de caminar por la playa, arena entre los dedos de los pies y la refrescante espuma que lamia la costa.
Mientras silbaba una canción a medio recordar subió la vista y allí estaba. Cono si siempre hubiera estado, recortado contra la ultima ventana de la casa. De barba y pelo hirsuto, con una caleñas lenadora el intruso lo miraba detrás de unos anteojos de oro.
Asustado, pero con sus sospechas ya fundadas, corrió dentro cuidandose de cortarle el paso por donde fuera que quisiera escapar.
Pero nada.
Ni siquiera en el altillo que lo hubiera dejado atrapado y sin escape. Simplemente de había desvanecido.
Asi como se desvaneció cuando casi lo hace atragantar con la comida al pasar por el arco de la puerta admirando los arabescos del marco o cuando lo descubrió pispeando la sección sajona de la biblioteca paterna interesado en un Bewolf de Siruela.
Pero esta noche seria el final del intruso, fuera lo que fuese, quisiera lo que quisiese, Esta era la casa de su familia y estaba muy equivocado si creía que no pelearía por ella.
Fue asi que Exagerando su cansancio, fingió irse a dormir temprano hasta que, bien entrada la noche volvieron los ruidos.
Sin perder el tiempo tomo el viejo mosquete que había guardado debajo de la cama.
Hoy no escaparía.
Bajo las escaleras con cuidado, siguiendo los sonidos hasta el recibidor, el comedor, la cocina…
Y ahí estaba. Misma camisa, misma barba desalineada, mismos anteojos de oro cubriendo una mirada de inteligencia y, ahora, de temor.
Aterrada, la figura trato de decir algo pero sus palabras parecían estar fuera de sincronía como si fueran demasiado rápido o lento para esta realidad.
El mosquete resonó como un trueno por toda la casa y la botella de whisky que sostenía aquel intruso se deslizaba de las manos y caía como en cámara lenta… Y de repente de detenía.
Como las balas.
Como el mundo.
Despertó.
La voz pareció salida de todos lados al mismo tiempo
El casco de la maquina tardaba en abrirse y dejarlo irse mientras la voz comunicaba.
“Lo sentimos señor Núñez. Su recuerdo no podrá ser vendido ni alquilado. El hecho de que haya podido percibir al potencial comprador mientras lo inspeccionaba da claras muestras de que no se lo puede separar de usted sin Sufrir fallas catastróficas en su psique”
Vencido bajo uno de los pies listo para irse, pero entonces…
“A no ser que tenga algo mas para ofrecernos”
cerro los ojos por un momento. Pensó en el viaje de egresados.
La nieve. Las bromas. El beso cálido y húmedo de alguien que nunca creyó amar igual.
Con lagrimas en los ojos volvió a la camilla.

30.000. Eso le habían prometido. Eso necesitaba.

Fugitiva.

Volvi a encontrar el rastro de la noticia en un oscuro diario del interior.
Como siempre había intentado disfrazarse un poco con matices de color local y ligeros cambios en la temporalidad de los hechos pero yo la conocía bien y la reconocí de inmediato.
Ahí estaba la víctima, un extranjero de paseo por la ciudad hospedado en un hotel de mala muerte; ahí estaba el asesino, mas sombra que persona que había disparado para reclamar un magro botín compuesto por un celular y unos pesos y como siempre, ahí estaba el testigo; siete años recién cumplidos que había corrido las ventanas de la casa para ver si llovía.
Impune e irreal.
Sentía como Se burlaba de mi esperando volver a repetirse casi milimetricamente en otro lugar.
reapareciendo ahora en un pueblo olvidado del sur o una tumultuosa ciudad acá nomas, negandose aterrada a desaparecer.
Porque en el fondo era eso lo que la movía. Y, creo yo, Lo que le había dado vida al fin.
Miedo.
Miedo a perderse en el trajín  del día a día, a desvanecerse entre lo mundano y lo excepcional y a desaparecer para siempre como era su destino de titular de ayer.
Y era esta negativa lo que ya le había costado la vida a treinta y un personas.
Pero ya no mas. Tal vez por su carácter de apenas consciente o por algún designio superior ansioso de poner orden en este escándalo de la realidad, pecando o atada por su propia hubris, la noticia seguía un patrón y cada ocho víctimas volvía al sitio donde había nacido; y ahí es donde yo iba a detenerla privandola de la víctima propicia, desbaratando su repetición asesina.
Esta noche.
Ahora.
Cuando las luces mortecinas de Los focos ya pasados le dan a la esquina una cualidad ambarina e irreal y apenas se escuchan los sonidos del boulevar un par de calles abajo.
Cuando la leve llovizna hace que me Levante el cuello de la gabardina esperando…
Cuando veo las cortinas de la casa de enfrente abrirse y los ojos del nene me dicen que este ruido sordo que escucho va a ser lo ultimo que escuche nunca.

The Passing.

Reseña de Cadmen Walsh para Lead Zeppelin.

… la pieza principal que presta el nombre al disco en su integridad “The Passing By”.
Considerada por los fans, criticos y estudioso por igual como el summum, el momento culmine, inmenso e inescapable de las aspiraciones de la muisica Pop (Tal vez acompañada de “A Day in Life ” de The Beatles y “Sloop John B ” de los recién reinventados Beach Boys).
Tanto por su forma como por su contenido y, especialmente, por su lectura como manifestación de Zeitgeist social y las ambiciones (que llena y sobrepasa al mismo tiempo) de lo que el genero permitía (y permite), “The Passing By” aparece siempre como piedra de toque ineludible a la hora de hablar de las obras maestras de la cultura aún hoy; cincuenta años después de su creación.
No es para menos; con referencias y “prestamos” que miembros de diferentes movimientos poeticos se disputan (Desde lo formalistas, Los Dadaistas, hasta los propios Neo romanticos) con no pocos argumentos; contribuye a su leyenda el hecho de que la canción haya sido la ultima colaboración de la dupla: Peter McLaren y James Loon; verdadera fuerza creativa y artifice del exito detrás de “The Nextmen”.
En teoría, conocidos apenas empezada la adolescencia; McLaren y Loon entablaron una rapida amistad que termino con la creación de “The Nextmen” como proyecto compartido al incio de sus veintes.
Favoreciendo a la mistica de la naciente banda el hecho de que Loon solo tomara credito como co-creador de la canciones y nunca fuera parte de la alineación de la misma, prefiriendo permanecer en un anonimato, a todos los efectos, total (donde incluso se carecen registros fotograficos, entrevistas o siquiera declaraciones del genio que solo parecía comunicarse a través de sus letras, arreglos). La sociedad continuó aprovechandose de la dualidad de su dupla creadora en la cual; como dos caras de una misma moneda (el Frontman introvertido, bullanguero y problematico opuesto al genio recluso, atormentado y fobico), la pareja aparece compartiendo el credito de mas del 75% de la discografia del grupo haciendo de sus diferencias, los remalazos de genialidad que convertirían a sus canciones en memorables y hasta pioneras en su tipo (Los arreglos electronicos en “Mr. Daylight” son las semillas del futuro de bandas como Kraftwerk y Supertramp, mientras que “The Dark feather”, grabada con la Simphonica de Praga, nos anuncia decadas antes la llegada del Metal sinfonico). .
Claro está, la imposibilidad de localizar al genial autor, o siquiera rastros de él, alimentó las teorías de que, en realidad “James Loon” era un seudonimo bajo el cual se escondían una pletora de escritores tanto noveles y encumbrados o que se trataba de una construcción colectiva de la banda.
Ambas teorías se equivocan.
La verdad, (pristina para quien quiera verla) es que James Loon es simplemente un fragmento de la psique de Peter McLaren, una segunda personalidad si se quiere.
Extraño es que nadie haya llegado a esta conclusión antes, pruebas de esto abundan en los episodios mas conocidos de la vida del Bajista; las estadias periodicas en clinicas de rehabilitación (En teoría, por drogas, mas nunca explicitadas ), sus cambios de humor constantes, desapariciones inexplicables, diagnosticos medicos contradictorios y miles mas que no nos interesan pues nos concentraremos solo en una: la creación de “The Passing By” como unica forma de librarse del intruso.
Veamoslo con atención.
Como todos sabemos, la canción narra en siete estrofas (sin contar el estribillo) la vida completa de un personaje X; comprimida en el devenir de un solo día, planteando paralelos (a veces de verso a verso, a veces de palabra a palabra) entre las dos temporalidades (aquella que compone al día y aquella que narra su pasado) que finalmente terminarán unidas en el final de la canción con la muerte de nuestro protagonista.
“The night Sky and the Moon shine as I leave the kingdom of Fading light”
Primer verso de la canción que presupone el nacimiento de nuestro Señor X pero, sin embargo, obvia el uso preestablecido (casi codificado y calcificado) de el amanecer como metafora metonimica del nacimiento optando en su lugar por la luz mortecina del universo lunar y el cielo oscuro como padres putativos de esta oscuridad invasora que nace no por, sino a pesar de su huesped.
“Waiting for things to come, as I Prepare for nothing at all. Wishing for someone else´s might”
Segunda estrofa; Su ser Maduro toma la posta, planteando la semilla de las cosas por venir. Su inutilidad e inacción, su predica por alguna clase de fuerza superior no son mas que engaños cuidadosamente propuestos para darle a su otro yo la sensación de debilidad.
“Owner of boundless chains, I´m free, to roam, to craft, to be at least”
Continuamos, después de su nacimiento nocturno y “Escondido”, vergonzante (como todas las patologías psiquiatricas), el otro yo de nuestro personaje se siente fuerte e indetenible; con la posibilidad de “ser al fin”, librarse de las ataduras que lo convertían en solo en una sombra hasta ese momento.
“I fell it cold, beneath my coat. I feel it steel, waiting for none”
Referencias profeticas que van construyendo el camino de migajas hacia la revelación final pero a las que se les hace referencia solo metonimicamente para mantener el suspenso, para envolver a la victima sin saberlo.
“Partner with Myself, ´cause I know no better. Every Battle goes up and down forever, every choice i make, I don´t, every song is two, three or more…”
Llegamos así al nucleo de la canción; la estrofa numero 4; medio, centro y nucleo del relato. Narrada intermitentemente por ambas “caras” del personaje, relata sin duda el ida y vuelta artistico (como un juego de censuras, discuciones y acuerdos tenues) que resulta de su proceso creativo y que, sin duda, redundó en las canciones de “The Nextmen”.
Una batalla eterna e inescapable entre sus dos lados escenificada en pocas lineas, la aceptación final de su esquizofrenia y la resolución de, por fin, deshacerse de ella.
“And so it bangs! And that´s the word, I left my skull, myself, my soul, dripping, painting our whole wide work”
Pasando el centro y llegando al final, enteramente narrada por el personaje del presente, al fin podemos ver la escala de la trampa de McLaren para su otro yo. El frio, y el acero debajo de su abrigo se transformaron en una bala magica que es la palabra (muerte fisica, muerte simbolica) que terminará con James. Necesario es notar también que no habla sobre SU trabajo (sus canciones, al fin) sino sobre “Nuestro trabajo”, ultimo reconocimiento sobre el trabajo en conjunto de sus dos partes.
“A so, I leave myself behind, beneath a tomb that none will find as strangers peers, and lost their mind”
Asi, ya terminando. El cadaver de su Alter Ego es sepultado en una tumba a la cual nadie podrá llegar; sin perder la oportunidad de hacer una breve mención a los “Extraños” los otros que tal vez descifren la verdadera naturaleza de la canción.
Incapaz de escapar de las trampas cuidadosamente puestas por Peter a lo largo de la canción, ese “edificio de significado” construido (verso a verso, estrofa a estrofa) para atraparlo y finalmente darle fin; desde el otro lado de la tumba; James se deja ir con una advertencia hacia su otro yo aún vivo.
“As I Lie still, diying and some, A word for things that are to come, None of the pain, that you once felt. Will be again, something to tell”
Y tenía razón.
Desaparecido el genio y sin el talento en conjunto de las dos mitades de McLaren (¿O son las dos mitades de Loon?) Los subsecuentes trabajos de “The Nextmen” pecaron de repetitivos, aburridos y poco inspirados hasta que la banda por fin se disolvió en el 64.

Reseña Rechazada pór el editor.

Unos Fantasmas.

A veces le dejan el mate adentro de la heladera; otras, ya mas atrevidos, pintan las guarangadas y amenazas de siempre en la pared del dormitorio; pero probablemente la que mas le jode es cuando le ponen vidrio molido mezclado con el azucar.
“Es cuestión de acostumbrarse”, se dice mientras borra la pintura o toma su cafe puro y fuerte o alisa la tierra del patio que la lluvia poceó ahí, donde cavo hace poco.

Teaser.

Negro.

Como todas las mañanas el sonido constante y fino lo despierta exactamente a las siete de la mañana. Por un momento trata de comprarse unos minutos mas de sueño cerrando fuertemente los ojos pero el setting de la Mnemoalarma dicta que solo ha de apagarse por completo una vez que esten ambos bien abiertos.
Asi que deja entrar la luz de sol, se despereza y baja los pies de a uno.
Lo que sigue es lo de siempre.

Negro.

La Rutina de la ración de café que siempre esta demasiado amargo o demasiado dulce.
Las galletas de Arroz multigusto que se pegan en el paladar hasta bien entrada la mañana y nunca terminan de saber a chocolate.
La alarma para los medicamentos sonando de fondo, casi zumbando.
La TV anunciando una baja en la mortalidad dentro de los macrodomos gracias al nuevo purificador de aire, una nueva droga que puede inmunizar a los viajeros contra las Dermoplagas del Erial, un retraso de 3 segundos en los trenes hacia el centro de la urbe.
Y el Teaser, claro esta.
No se puede empezar el dia sin el “Teaser”.

Negro.

No sabe bien como funciona pero sabe que tiene que ver con los “Mellomantes”; los mutantes que surgieron después de la “Guerra de un solo disparo”. En un principio temidos y segregados como todas las aberraciones resultantes de la radiación, bien pronto las autoridades se dieron cuenta de que los mismos eran capaces de ver el futuro, ambos inmediato y a largo plazo. Por supuesto, tal habilidad no podía desperdiciarse; colocados en la Infranet y mantenidos siempre en la duermevela de la consciencia ahora proveen una importante función social para quien lo requiera.

Negro.

“Los teasers”. Pequeñas peliculas de no mas de segundos, avances, ventanas al futuro de cada ciudadano que llegan al empezar cada ciclo a las Macropantallas para informarles y, mas que nada, prevenirlos de las eventualidades del día.
No mas chaparraones salidos de la nada, no mas llaves o pastilla para coronarias olvidadas por despistado, no mas embotellamientos, no mas llegadas tarde…
Se sabe, mas del 40 % de las personas ahora planean su dia en base a los Teasers de la mañana.

Negro.

Asi que ahora se sienta y espera esos treinta segundos. Suspira y hasta se permite pensar en que tal vez hoy sea el día, tal vez hoy la imagen le devuelva el ascensor y la chica del rodete alto. Tal vez hoy le diga “¿Como estas?”, o sonría o intente un chiste que la haga reir de tan malo o…Nada.
Sin teaser, solo…

Negro.

Negro azabache, negro noche cerrada, negro boca de lobo como alguna vez se dijo.
Negro deseperación.
Negro sin futuro.

Negro.

Y deseperado se toma la cabeza y putea y le dan nauseas y temblores, y ya tarde recuerda el zumbido de la alarma en el fondo de su cabeza y ese dolor que alguna vez ya sintió vuelve mas fuerte que nunca. Del estomago que le sube hasta el pecho e irradia el brazo izquierdo, con el cuello duro y la lengua que se retrae sin dejarlo gritar dejandole solo los ojos acuosos que se le cierran de a poco, difumando, distorsionando, llevandose al mundo y dejandole solo…

Negro.

La ventana.

Por un capricho Cosmico o debido simplemente a las mudanzas del mundo material hay en mi barrio una ventana que da al mas allá.
En lo alto de la casa abandonada, en el fondo de lo que alguna vez fue centro, pero ahora no es mas que la parte vieja del pueblo, la ventana parece siempre negra a la vista; como el ojo cegado de un ciclope que se cae a pedazos.
Los reportes de vecinos que han asegurado haber visto a través de ella son variados, copiosos y muchas veces contradictorios.
Doña Rosa Veracruz, vecina de años de nosotros asegura que del otro lado del vidrio la esperaba el sonriente Señor Veracruz, muerto años antes en un accidente metalurgico.
En cambio Roberto Mallurdi famoso violento de la calle Fariña,tuvo que ser sacado en una ambulancia, en estado de Shock. Consultado dice haber visto una negrura que de repente exploto en puños y patadas, como ser golpeaqdo por una turba infinita e incansable.
Por supuesto el cura del barrio fue convocado para exhorcisar aquel aborto. Permaneció solo en la habitación y luego salió sonambulo y casi mudo. No se que puede leerse al respecto pero menos de una semana despues habia habandonado los habitos y se embarcaba en un buque de enlatados rumbo a Dinamarca.
Agnosticos y ateos también tuvieron su experiencia con la dichosa ventana y rechazaron, de pleno, haber experimentado cosa alguna, pero el temblor en sus piernas y los tartamudeos eran inconfundibles e inevitables.
Asi propuesto; facil es entrever analogías con respecto a la sobrevida vista desde la perspectiva Cristiana; sin embargo yo no creo que sea tan simple.
Mi opinión es que la ventana no es tal, sino mas bien un espejo que como aquellos de las casas embrujadas o las ferias; desdoblan, tuercen y, mas que nada, amplifican lo que en ellos se refleja.
Asi, no resulta impensable que sean los demonios internos de una persona aquellos que se manifiesten, así como también los angeles que nos sostienen en los momentos dificiles.
Vemos lo que somos, o tal vez, mas correcto sería decir: somos lo que vemos ,y lo que ha sotenido la fe de algunos, castigado a otros y vuelto locos a los demas, es simplemente lo que ya venía con nosotros.
Yo Mismo he mirado en aquella ventana y lo maximo que pude ver son estas pocas lineas que tal vez me sobrevivan.

La Trampa.

La primera vez que me percate de ellos fue en el pasillo que bordea el costado de la casa de mi abuelo.
En ese momento el concilio contaba solo con tres participantes; dos colgados de la salida de la estufa y el tercero abajo, la cola alrededor de las patas, casi como una estatua, esperando con ese desinterés que solo la cara de un gato puede demostrar.
Acostumbrado ya al echo de que cualquier casa sin perro se transforma virtualmente en su patio de recreo, entre lo mas lento posible para darles tiempo de que huyan hacia otras casas raudos y, tal vez, con algún siseo de por medio.
Pero esa vez no.
Esta vez ninguno de los gatos se fue, ninguno salió disparado ante mi prescencia, solo se quedaron ahí, mirandome pasar a su lado con sus felinos ojos clavados en los míos que, lo acepto, debieron de ser una mezcla de extrañeza e incredulidad.
La segunda vez pase de la incredulidad a preocupación.
Engalanado con la honrosa tarea de cuidar la casa de una pareja de amigos “Ya sabes, regar las plantitas, abrir un poco las ventanas, darles agua y de comer a los bichos. Lo usual y si te queres quedar hay Netflix y todo”, llego el viernes a la casa para encontrar que, por alguna razón, los tres gatos de mis amigos se habían transformado en ocho. De todas las razas, pelajes y colores, aparentemente habían logrado pasar por una rendija en la persiana del balcón y todos me miraron como si los hubiera interrumpido en el medio de una reunión, y no cualquier reunión, sino una en la que se discutía algún asunto de vital importancia.
El momento duro escasos minutos pues sin que yo pudiese siquiera reaccionar y con una coordinación de la cual los creía incapaces, los gatos extra se deslizaron por la rendija para desaparecer por los recovecos del afuera.
Anonadado y sin saber que hacer, me escuche a mi mismo preguntar como un estúpido a uno de los animales “¿Que esta pasando acá?” solo para obtener una mirada de calculado desdén y un medio maullido estrangulado.
La tercera vez pase de la preocupación al miedo y al horror.
Desde mi mudanza al edificio había yo entablado cierta, no amistad, pero si afinidad con mi vecino del piso de arriba. Ávido lector de todo lo que cayera en sus manos y poseedor de un TOC de importancia, prácticamente no había día en donde, directamente desde abajo, no pudiera evitar oír como acomodaba y reacomodaba los muebles de su departamento, nunca encontrando la configuración perfecta.
Esa semana no había escuchado yo ningúno de los ruidos habituales y, sumado esto al también raro hecho de no habermelo cruzado en ninguna parte hizo que resolviera usar la llave que me había dado “Para emergencias” pata chequear que todo estuviera en orden.
Asi, luego de llamar unas prudentes tres veces a la puerta casi gritando su nombre, gire por fin la llave y me aventure al departamento.
La escena era surrealista.
De izquierda a derecha, de arriba a abajo y de un costado a otro el depto estaba repleto de gatos al punto de que el piso del mismo parecía una sustancia viva hecha de felinos que se removía y retorcía casi ordenadamente, casi como olas provenientes de un epicentro claro en el centro.
Allí, los inquilinos habían apilado retazos de libros saqueados de las bibliotecas del dueño.
sin siquiera acercarne pude reconocer entre los mismos: El manifiesto Comunista, La Huelga General, La Riqueza de las Naciones, Mi Lucha, El Príncipe
Y algunos libelos de ideología política.
Inmediatamente supe que no solo habían leído aquellos textos, sino que los habían discutido.
Asi, Enfrentado, una vez mas, a la mirada de (creo) cientos de ojos felinos, esta vez fui yo quien dejo la casa sin que la pregunta sobre el destino de mi vecino siquiera surgiera en mi mente.
Seguro ya de una imposible coincidencia o fabulación propia supe enseguida lo que pasaba: los gatos planeaban LA revolución, el golpe que los pondría, al fin, en su justo lugar como los dueños del mundo.
Era un hecho. No me cabía duda alguna y sin embargo una pregunta me rondaba la cabeza: ¿Porque se me había permitido atestiguar aquello? ¿Porque. Aquellos seres que habían engañado a mi raza por milenios no habían tenido mas cuidado en las reuniones para preparar su golpe? Y ahora; ¿Porque no detienen la transcripción de estas ocurrencias en la cual me hallo enfrascado?
De a poco, casi como si no quisiera, aparece Una posibilidad que se va formando en mi mente y no puedo evitar temblar al trabscribirla.
Todo fue una trampa. Todo fue un ardid parte de su plan.
Los Gatos me necesitan
O mejor dicho, necesitan gente como yo, gente que grite a los cuatro vientos la inevitable verdad y cercanía de su plan para que seamos tratados de insanos, de orates con delirios persecutorios o algo por el estilo.
No me van a matar. No por ahora, les soy mas vivo útil como una mala burla y por eso uno de ellos hasta se permite el lujo de bajar y maullar aprobando esto que escribo mientras me pregunto Cuantos, como yo, somos usados para que el movimiento continúe siendo un mito.