En un tren.

El hombre que se sienta a mi lado tiene olor a meo, pescado rancio y tiene ganas de hablar.
Ni sé porque, pero lo dejo.
-… porque yo era como vos ¿sabes?- empieza- menos gordo, eso si, pero por lo demás, igual, igualito. Asi vestidito con mi traje, y mi portafolio, y mi trabajo, y mi esposa y mi amante. Todo eso tenía, igualito a vos; pero de un día para el otro… ¡Paf! y no me quedó nada. o mejor dicho, nadie. Es la gente la que te caga, te digo. primero tu jefe, que parece que al unico que ve no hacer nada es a vos y te hecha y después la boluda de tu amante que no se que se piensa o que pretende y te deja, y tu amigo, y tu mujer… Tu amigo Y tu mujer; que se van y se llevan lo ultimo que te quedaba, llamalo fé en la humanidad, o en las personas o lo que sea; y el mundo, que antes estaba lleno de gente que te quería y compadres, y conocidos y compañeros de pronto solamente es negro y vacio sin nada… sin nadie. Y ahí, lo unico que te queda es el fondo de una pistola…solamente eso, pero No. Porque entonces aparece, todo luz, con un traje negro y así, sin cara pero con voz de trueno igual, te dice que este es el momento, que solo podés recibirlo cuando estás en el fondo, que solo así tendría sentido, y te “lo” da… 
– ¿Que cosa…?- 15 minutos para la estación
-Esto- me muestra su mano, ahuecada, curiosamente brillante, como si hubiera algo en ella- El secreto. El secreto de la felicidad eterna y universal para todos los hombres…-
-¿De verdad?- Sonrisas, pero esa luz…
– Te digo. Esta acá- y lño mueve, una vez mas- 14 palabras, dos oraciones y todo el mundo. TODO el mundo sería feliz como nunca lo ha sido…-
_ ¿Y porque no lo usa- toreandolo, tratando de que me lo muestre- ¿es ésta su idea de felicidad?-
– ¡No seas pelotudo, claro que no! Pero acaso no oíste. Si las digo, TODOS van a ser felices. Todos. Todos los que te engañaron, todos los que te maltrataron, todos los que te ignoraron…-gesticula, mueve la mano- todos esos conchudos serían felices para siempre y la verdad, prefiero morir mil veces antes de que esos hijos de puta tengan una sonrisa por mi culpa… ¡Que se caguen- tan cerca, tan cerca que ya casi…- y vos también ya que estas…!
Y con eso se va, carcajeando una risa estertorea, maníaca y franca, franca como nunca escuche en mi vida, franca como la verdad misma y entonces pienso que me equivoque, que realmente no importa si conoce o tiene el secreto de la felicidad universal, no importa porque por lo menos sabe el de la suya.
Algo es algo.

 

Y volvemos… este es en realidad una reversión de un cuento de Borges, una vuelta de tuerca sobre la idea que el plantó.

Premio para quien descubra cual.

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Insomnia

Cuando pueda pagarlo va a ser el mejor sueño de su vida.
Nunca ha sido barato. Nunca. Ni siquiera al principio cuando todos pensaron que la idea era buenísima y que se terminaban la depresión y las pesadillas, ni siquiera entonces la gente de pie habia podido acceder a ellos y hoy dia entre la inflación, la demanda y que los buenos son cada vez mas difíciles de cosechar, te podrás imaginar. Tiene sentido. Casi no recuerda uno que no fuera gris y opresivo, como estar cubierto de viruta. Y desde hace tanto tiempo que ya no puede ni pensarlo.
Por eso lo quiere. Por eso lo necesita. Por eso aguanta hasta este momento frente a la pantalla, trabajando, sin pausa, sin descanso, contando cada segundo, cada minuto, cada hora que le compra una playa de arenas blancas o nieve en la palma de la mano o un auto ultimo momento… Hasta ahora son 27.
27 horas 38 lavadas de cada. 27 horas 5 idas al baño 4 para mear. 27 horas 5 cafés 3 sanguches de la maquina con gusto a paraguas y a zapatos respectivamente. 27 horas. 9 mas que en Mar Del Plata.
Se acuerda. Se habia ido en uno de esos trabajos de reconstrucción contrarreloj asi que de un dia para otro “paf”ahi esta entre las grúas y los picos y las palas y los hombres como hormigas que tratan de levantar la ciudad de nuevo y despues de una semana le dan el franco necesario para que no se muera de cansancio y el piensa que va a ser todo dolor pero entonces ella aparece toda cansada y rota y hermosa aun con 7 horas de colectivo encima, como un ángel. Como SU ángel y saben que tienen menos de un dia pero ahora cualquier lugar es un paraíso si esta su piel, y su pelo y su boca…
Al abrir los ojos. Los ve al reves y casi en camara lenta. Frente a el. Los cocechadores sonrien y se felictan por haber conseguido uno tan bueno. Pero es el ruido el que no puede sacarse de la cabeza, agudo y constante como una chicharra si las chicharras te atravesaran el cráneo y te sacaran eso que era tan tuyo y que ahora va a estar al mejor postor para cualquiera que pueda soportar mas de 27 horas despierta.

Otro omnibus

Dos personas antes de subir hago una cuenta rapida y entiendo que no hay forma de que me siente.
“Cuando llegue a Guernica, capaz”, me miento, mientras saco la tarjeta y puteo un poco por lo bajo.
Adentro, entre Empujones. Codazos y algún que otro permiso perdido por ahi, por fin logro llegar al fondo donde encuentro mi lugar entre un hombre con ojeras y otro que huela a alcohol.
Al principio no esta tan mal y Cuando arranca, Todavía hay algo de espacio para que cada doblada o frenada nos haga seguir un poco de largo; sin embargo cuando llegamos a Lanús la masa de carne y abrigos y bolsos ya es toda una; sin fisuras ni huecos que permitan movimiento.
De vez en cuando. Las puertas se abren y hay una sensación como de sopapa haciendo vacio pero dura solo un cachito y despues la cosa se rearma con el recién llegado para que volvamos a ser sardinas enlatadas.
Ya en el viaje Algunos aprovechan para dormir como pueden, arrullados pos la marea de gente. Otros se sumergen en el diario, o el celular o cualquier cosa que les permita no estar ahi por un rato. Yo, por lo pronto, trato de no pensar, trato de cerrar los ojos y me concentro en vaciar la cabeza de cosas para sentirme lo mas posible en el medio de una nada blanca y fria.
Trato… pero esta vez lo veo al viejo.
Apretado entre la masa como un globo a punto de reventar, la cara roja; con ese rojo menos de tomate que de remolacha que solamente atina a subir la nariz para tratar de sacar algo de aire fresco. Como un pez boqueando entre el barro
No es que vaya a tener suerte, todo el micro esta viciado de perfume, transpiración, olor a chivo, cuero y ese hedor rancio y dulzón del aliento y los estornudos mal parados que si viajas mucho te parece de lo mas normal, pero si no, te causa nauseas, y seguro que es eso lo que le esta pasando, porque ahora empieza como con unas convulsiones constantes que se le quedan en la boca del cuello y lo hacen inflarse como un sapo fumando un habano.
Igual, no se da por vencido y trata por todos los medios de hacerse un espacio que no existe para poder respirar un poco. Se mueve, Se contorsiona, Se achica; pero no hay caso. Cada vez esta mas y mas apretado, mas y mas rojo. Mas y mas inflado.
Yo se que se aguanta nomás porque estamos llegando a Lomas y cuando los pendejos de baile bajen eso le va a permitir acomodarse aunque sea un poco.
Asi que cuando la puerta se abre y durante un segundo logra liberar un brazo; probablemente crea que tenia razon y que todo va a estar bien, pero la cosa es que no hace el calculo lo suficientemente rápido o no baja la suficiente personas o simplemente tiene tanta mala leche que en el momento en que la masa de gente se le va encima, casi de inmediato, el brazo libre se le dobla y se pierde entre la gente y su pecho con un sonido como el que hace el sifón de soda cuando ya se esta acabando.
Ahora, el viejo revolea los ojos como si no entendiera, abre la boca como para decir algo, pero no puede y en su lugar escupe un hilo de baba rojizo.
A su lado. Un joven hace un gesto de asco y sigue pasando música en su celular.
Atrás. En lo unico que puedo pensar es todo lo que falta para Guernica.

El Ultimo que logre hacer en un 79 en movimiento entre Constitucion y Sanvi.
Me alejo un poco del Fantastico en este, pero no del todo del terreno de la Alegoría… ya sea que la capto o no.

Domesticado.

Lo encuentro en el zaguán, acurrucado entre dos pedazos de cartón, una bolita renegrida húmeda y lloriqueante. Es raro porque a mi nunca me gustaron los bichos. (Bah. En realidad nunca me gustó la responsabilidad que acarrean) pero. No sé. Este parecía tan indefenso. Tan poquita cosa, que me lo traje y para cuando me quise acordar se había hecho un lugar a lado de la biblioteca, ahí, cerca de Kafka como si hiciera un nido, o como si el mismo señalara lo raro que puede ser.
Para empezar, Sus hábitos alimenticios son bastante inusuales y constan de un poco de crema de choclo a media mañana y un tazón de leche condensada a la noche lo cual no quita que a veces se aparezca con un cascarudo a medio masticar entre los dientes y me mire feo cuando le pongo la palma para que lo escupa.
Le gusta andar por la casa solo encima de las cosas, como si jugara al “Piso esta hecho de lava” o quisiera estar por arriba de los demás y araña y muerde cuando tratás de bajarlo.
A veces se queda mirándome largo rato, mientras uso la computadora u hojeo algún libro olvidado y cuando le devuelvo la mirada se da media vuelta y se aleja altanero con las colas bamboleándose. Otras, simplemente se queda absorto en el techo, como si tuviera mucho en que pensar.
Los Domingos grises le (gruñe? grita?) a la foto de Zoe sin que siquiera se lo haya enseñado, odia el ruido de los trenes (por mas lejano que sea) y a la hora de dormir, casi como si estuviéramos sincronizados, se hecha sobre su lugar al mismo tiempo que yo, y nunca he despertado para verlo andar antes de que me levante.
A veces, en los sueños, suele aparecer, mas grande y peludo que de costumbre acercándose sobre mi con sus colmillos desnudos y tengo la sensación de que mas que morderme va a decirme algo horrible sobre mi, algo que no quiero saber y que esta podrido, a punto de ceder y quebrarse; pero entonces despierto y sé que todo fue una estupidez, el animal es solamente una mascota y yo soy su amo y aunque últimamente se le este dando por dormirse al lado de mi almohada y haya agarrado la manía de dejar cadáveres de pájaros sobre diversas partes de la casa y se trence con mis hermanos cada vez que están de visita; yo sé que mi vieja exagera cuando no para de decirme lo raro de todo el asunto y me muestra una libro con causas de depresión, codependencia y ya ni sé cuantas otras cosas mas…
Como siempre yo le digo a todo que si, asiento seriamente, y le repito que no se preocupe mientras lo pongo encima de mi regazo y le acaricio el pelo renegrido en forma de L, que es justo como le gusta.

Para mis amigos que no tienen perro.

Juan, el estige.

De la diversa ralea de Pungas, descuidistas y arrebatadores que pueblan nuestros subtes, tal vez ninguno sea tan peligroso como Juan “El Estige”, pues mientras otros se contentan con aliviarnos el peso de objetos materiales como ser, un celular, una billetera o un reloj si somos realmente descuidados; él se dedica a arrebatar recuerdos.
Así, no es extraño encontrar sus bolsillos rebosantes de primeros besos, letras de tango, tardes de lluvia y caricias de abuela que, solícitamente, al llegar la tarde, clasifica sobre los bancos de plaza Italia.
Algunos dicen que el objetivo de Juan es hilar estos recuerdos, uno a uno, y uno detrás de otro, hasta construirse una vida donde sea feliz y no este solo; pero la tesis mas aceptada lo convierte en un agente del Orden universal que necesita del olvido pues, es sabido que un mundo sin olvido sería un mundo sin piedad… o peor aún, sin perdon.

Un sueño.

Como siempre despues de un par de vueltas y unas ideas que se niegan a irse, lo recibis con los brazos abierto. Acostumbrando a la hospitalidad de aquel sin obligaciones, entra sin duda ni pausa; con esa cara que es ninguna y tantas a la vez.
Ahora esta ahi y sin esperar orden ni invitación, pues al contrario de lo que digan, nada ni nadie lo controla, empieza con lo suyo: primero con la voz de tu abuelo el dia ese de la bici nueva, azul y reluciente, que te dieron para el cumpleaños, para despues pasar a la de Gabriel que te pide la pelota a puteada limpia porque esta solo por la izquierda y despues te agarra desprevenido cuando la cambia, la afina, la endulza y se convierte en algo que no queres oír. Algo que quisieras ocultar o enterrar  u olvidar junto con esa noche y su vestido y su olor y su boca…
Todo eso queres pero lo dejas seguir por temor a las noches sin que venga.

A la Noche.

A la noche, cuando el mundo duerme y los puentes entre el hoy y el ayer son cada vez mas debiles, se deslizan desde ahi junto con el sueño y la muerte. (que son hermanos, para quien no sabe)
Si entre las vueltas de la cama o las veces que te levantas a la heladera o al baño pudieses afinar la vista, acomodarlas esa oscuridad que no es total pero si es infinita, los verías por el rabillo del ojo moviendose como una sombra hecha de liquido ennegrecido.
Igual, no lo hacés, y eso les permite seguir con su trabajo, recolectando, juntando, acumulando todas esas cosas que perdemos sin querer o a drede durante el día. Pelos sueltos ya canos de edad y stress, la piel que se cae con cada movimiento, lagrimas que no sabés haber echado porque, convengamos, vos no sos de llorar; todo eso juntan para llevarselo y reconstruir ese que alguna vez fuiste.
Cuentan que, cuando llegue el momento y ya no des mas, te van a reemplazar por el yo que ya olvidaste y que vas perdiendo cada dia un poco mas.
Por supuesto, es una leyenda, pero vos lo esperás todas las mañanas cuando te pones el traje Gris oscuro para salir.

Things we (don´t) say today.

Cuando a mamá se le empezaron a caer las palabras, supe que la maldición familiar estaba por alcanzarme.
Me gustaría decir que fue de repente, que no tuvimos tiempo de nada pero lo cierto es que no le habíamos prestado atención desde hacía un rato ya y en el camino ya había perdido acolchonado, situación, raro y oxítono así como quien no quiere la cosa. Lamentablemente, solo nos dimos cuenta cuando ya no tenía el nombre de mi hermana y el mío pendía de un hilo.
Por supuesto, tuvimos que separarla (el mal se expande por proximidad según sé) aunque nadie quiere hablar de eso, en parte por la culpa, en parte porque no queremos darle entidad a algo que ya está ahí.
Últimamente he tenido una idea que tal vez me ayude: Quiero salvar mis palabras, todas ellas, las lindas y las feas, las malas y las buenas, las elegantes y las desubicadas y todas las otras.
Por eso escribo estás lineas, un poco desesperado para que cuando llegue el momento pueda…