Things we (don´t) say today.

Cuando a mamá se le empezaron a caer las palabras, supe que la maldición familiar estaba por alcanzarme.
Me gustaría decir que fue de repente, que no tuvimos tiempo de nada pero lo cierto es que no le habíamos prestado atención desde hacía un rato ya y en el camino ya había perdido acolchonado, situación, raro y oxítono así como quien no quiere la cosa. Lamentablemente, solo nos dimos cuenta cuando ya no tenía el nombre de mi hermana y el mío pendía de un hilo.
Por supuesto, tuvimos que separarla (el mal se expande por proximidad según sé) aunque nadie quiere hablar de eso, en parte por la culpa, en parte porque no queremos darle entidad a algo que ya está ahí.
Últimamente he tenido una idea que tal vez me ayude: Quiero salvar mis palabras, todas ellas, las lindas y las feas, las malas y las buenas, las elegantes y las desubicadas y todas las otras.
Por eso escribo estás lineas, un poco desesperado para que cuando llegue el momento pueda…

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