Los Narradores

En aquel lugar no es facil convertirse en un narrador.
Dueños de las palabras, herramientas que a su vez contienen las verdades mas sublimes, pero también las mentiras mas viles; los Portadores de las historias (como se los suele conocer) deben de sufrir interminables pruebas para que su oficio sea permitido, so pena capital, para aquellos que incumplen y contrabandean cuentos furtivamente.
Empezando a la mas temprana edad (cualquier atisbo de querer convertirse en Narrador luego de los 12 años es considerado una herejía), los aspirantes al cargo deben de abandonar el hogar y enfrentarse al mundo sin ayuda alguna mas que la que su ingenio e imaginación provean; esperando, por supuesto, el momento de poder cumplir los requerimientos que su vocación espera. 
Claro está, No existe orden para realizarlas, pero quien quiera el titulo de narrador debe pasar cuando menos, una vez, por las siguientes experiencias:
Ser engañado por la persona en que mas confían. Conocer la pobreza extrema y la opulencia mas asquerosa. Conocer a los Dragones, las hadas y los arquetipos. Matar a un hombre a sangre fría y ser templado por la culpa. Blasfemar y creer en un Dios sin rostro y sin piedad (algunos creen que esta es la misma cosa). Conocer el ardor del desierto y el frío de la estepa. Respirar. Perder la vista mirando al cielo sin pestanear. Entender el lenguaje de los pajaros y el viento y el acero. Sufrir el amor, el olvido, la pena y reconocer la diferencia. Cumplir una condena a pesar de ser inocente. Domesticar al cuerpo y a sus necesidades para luego entregarse a ellas desenfrenadamente…. o al reves. Profesar la fé del hacha y cantar las loas al mar. Caminar las totalidad de este orbe y de los otros. Comprender el sentido de la vida y saber que cualquier respuesta es mentira. Ser Marino, Cocinero, padre, zapatero, profesor, hermano, amigo, Guerrero, mendigo, monje y loco. Saber que nada va a salir bien y aceptarlo para seguir luchando día a día.
No es extraño que tan rigurosa preparación ocasione que muchos no logren el cometido, cientos se han perdido en la desidia, la imposibilidad o incluso la muerte… pero incluyo ellos son mas afortunados que aquellos que lo logran.
Apreciados, admirados, pero carentes de todo publico y éxito, los narradores pululan por las calles, la mirada perdida, la voz apagada, tratando de buscar alguien que escuche lo que tienen para decir.
Algunos postulan que esto se debe a que el carácter mismo de sus vidas aleja al pueblo de seres que perciben como angeles o tal vez demonios; sin embargo los más, tienden a pensar que la falta de gente que escuche sus historias tiene que ver con el hecho de que invariablemente todas hablan de vidas placidas, ordinarias y mediocres hasta el punto del aburrimiento.

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