Genre

Luz. Flashes. Cinta. Gris. Todo Gris.
Pero no ese gris veteado del cielo antes de una tormenta o el gris liso y suave de las terminaciones del metal; no, este gris es sucio y manchado… como mas oscuro por partes, como si no quisiera que se viera todo lo que puede mostrar; Como allá al fondo del Greyhound, donde se dilata y se espesa hasta que solo ve la ceniza del cigarro encendida y los ojos del hombre que no deja de mirarla. Porque sabe que es él. El hombre que estuvo ahí desde el primer día, afuera del departamento, enfrente en la ventana, en el bar donde trabajaba de camarera, el hombre aquel que se llevó todos los colores y solo le dejó el Gris en los ojos y el miedo en el pecho.
Así que ahora huye, con las risas de la policía en los oídos, claro, era ya dificil conseguir que siquiera escucharan a una mujer por acoso, cuando mencionó lo del color estuvo a punto de que se la llevaran al loquero, y todos saben que del loquero del LAPD no se sale. En este momento… no está segura de que estén equivocados. Igual no se deja rendir. No se rindió cuando llegó a la ciudad desde la granja con menos de un vestido y un par de zapatos, no se rindió cuando la ciudad mostró sus dientes entre hombres y lobos y hombres que eran lobos, no se rindió cuando el letrero de Hollywood parecía burlarse de ella con promesas que nunca llegaban y por eso, saca fuerzas del propio miedo y se pierde entre la multitud entre empujones y puteadas dejando atrás al hombre y a su cigarro.
Ahora deambula por la ciudad, trata de evitar los callejones oscuros, y se pasea frente a las marquesinas una y otra vez levantando el cuello de la camisa que se chorrea frio y viscoso. Ya de noche, una llovizna fría limpia de gente las calles y la obliga a refugiarse en un zaguán; triste, sola y asustada no puede evitar ver el anuncio sucio y desgastado en la calle de enfrente con ese ojo mal dibujado encima. En otra situación ni lo pensaría… pero hoy no es otra situación. El hombre en la sala huele a Whisky y a humedad. Su barba de tres días le cubre todo la cara y ni siquiera hace el ademán de acomodarse los tiradores al verla entrar. Una solitaria lámpara de escritorio lo corta en blanco y negro.
-Me han quitado los colores y me persigue un hombre- dice ella encendiendo un cigarrillo extrañamente menos nerviosa de lo que debería.
-Puedo ocuparme de una de esas cosas- Tose el hombre- Pero lo del hombre es demasiado raro para mi…-
Y no sabe que ese chiste es apenas el principio de la historia.
Titulo. Protagonistas. Director. Fundido a negro.

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