X´s

Soledad aparece los martes a la mañana, por lo general sale del baño y como quien no quiere la cosa me dice esta tarde tiene psicologa o tiene que verse con la vieja mientras se maquilla con ese polvo para las mejillas que siempre me hacía toser. Sin ni siquiera mirarme me da un beso en la mejilla y sale por la puerta sin esperar que le diga una cosa u otra… muy pocas veces la encuentro de vuelta a la noche, tirada en la cama, creo que llora apretada contra la almohada pero basta cerrar la puerta y cuando vuelvo a abrirla por suerte ya no está mas y el rimel se sale fácil.

Los Miercoles Natalia se aparece a la tarde por el trabajo y asusta un poco a mis compañeros que no están acostumbrados… de hecho, creo que los sorprende mas saber que alguna vez salí con alguien así, que el hecho de que aparezca y aparezca y aparezca y vuelva aparecer hablando del último celular o el vestido que quiere o la dieta nueva de la cual escuchó, con las piernas cruzadas, tostaditas y suaves que me tengo que recordar no intentar tocar siquiera.
Los jueves son mas tranquilos, solamente espero los tres o cuatro llamados de Nora preguntando que quiero comer, quejandose de que siempre la quiero hacer trabajar demasiado, pidiendo disculpas porque esta estressada, riendose y comentando que encontró no se a quien no se donde en la Carnicería y que me manda un beso y me espera pero cuando llego a casa solamente esta la comida y un poco de su olor… nada mas.

Al principio vez tuve miedo de que se cruzaran y que pasara algo, pero llegó el viernes y las encontré a todas sentadas en el living, a mitad de una risa; se enseriaron enseguida y me miraron como si fuera un bicho salido de un frasco. Les dí un tiempo y cuando llegué dos horas después para solo me encontré con tazas de café y algunas copas de vino a medio terminar. Alguna vez quise saber que decían y pegué la oreja a la puerta un momento… no me gustó. Mejor no saber algunas cosas de uno mismo.

Creo yo que lo mas difícil son las madrugadas, días si y días no, me despierto con el hueco al lado de mi cama mas hundido que lo habitual, todavía calido y con un olor que no es de ninguna pero de todas, siempre me deja con la sensación de haber perdido que tenía que conservar y eso me pone de malhumor todo el día.

Por lo demás, trato de no pensar en ellas, pero ultimamente, la encargada de las cuentas Sueldo me está sonriendo en la oficina… hasta saber si devolverle la sonrisa cuento mis días libres y mido el espacio de mi departamento.

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