Un leve Apocalipsis.

… Y un día las lapiceras y lápices del mundo se declararon en huelga.
Así como así, sin precio aviso ese 23 de abril a las cinco de la tarde hora de Alejandro Korn (yo vivo ahí así que me es difícil saber que hora es en otro lado) decidieron dejar de escribir.
Me acuerdo patente porque justo le estaba escribiendo una nota a mi hermana diciendo que volvía tarde y se paro justo en la A… Pero parada en seco eh? Ni ese restito lastimoso que suele quedar cuando la tinta se traba. Al principio no me pareció importante y se lo achaque a lo malas que vienen las Bic por estos días pero cuando salí y la vi a mi vecina sacudiendo el lápiz como si quisiera darle cuerda y el gallego de la esquina me aclaro que ya no anotaba porque no podía, medio que me empece a asustar.
Claro que no fui el único, las noticias del resto del mundo empezaron a llegar en avalancha, primero como rareza y después con las caras mas serias del noticiero de la noche. Para la madrugada científicos, místicos y gente del común tenían sus teorías al respecto; había de todo, desde culpar al gobierno de turno aduciendo que “probablemente sea la inflación, nadie sabe donde termina eso”, decir que era un castigo divino por permitir que gays, lesbiana y “otros degenerados” pudieran siquiera existir en el mundo o la mas simpática idea de un grupo extremista que quemo camiones enteros de Crepúsculos, 50 sombras de grey y la biografía del Toti passman bajo la consigna de que eran una falta de respeto a la palabra escrita y este era el justo castigo. Los científicos, mientras tanto, se encogían de hombros y aprovechaban el catering de los programas que los invitaban.
No acostumbrados a lidiar con fenómenos de largo alcance. Los gobernantes del mundo Optaron por negar, minimizar y desesperar; en ese orden. En ultima instancia se intento negociar un acuerdo de términos deduciendo (o intentando deducir) que es lo que los rebeldes podían querer; con ceremonia en la ONU, embajadores, presidentes y toda la pelota, los lideres habían llegando a la conclusión de que, de aceptar los términos propuestos en el acuerdo, en el momento de firmar la carta, los lápices y lapiceras permitirían que la tinta o el carbon dejara marca en el papel.
Se ignora si los términos no fueron del agrado de los sublevados o siquiera entendieron de que iba el asunto pero las negociaciones no funcionaron.
Despechados, algunos países y líderes intentaron un ultimo intento de chantaje amenazando con detener la producción de lápices y lapiceras en el mundo si no se plegaban a nuestras necesidades pero para esa altura el mundo ya había empezado a cambiar y a nadie le importo.
Los celulares y todo implemento de grabación se convirtió de “Necesario” a simplemente “vital” para el común de la vida de las personas, con el debido aumento draconiano de precio, obviamente. Instituciones enteras como la la burocracia y la Escuela dejaron de existir del modo como las conocíamos provocando un ejercito de desempleados alrededor del mundo con las huelgas y problemas sociales que esto acarrea (Por supuesto, sin saber donde dejar a sus hijos cuando iban a trabajar, la gente culpo a los maestros del problema y hasta algunos sugirieron dejar los hijos en casa de los mismos “Porque si es su vocación, lo hacen igual”) . Finalmente Se especulo que la imposibilidad de anotar ideas al voleo le estaba costando a la humanidad una cifra de medio millón de conceptos nuevos por día provocando un retroceso en el camino evolutivo de la raza entera de unos veinte años. Eso sin mencionar las citas del dentista perdidas para siempre.
Lógicamente, la memoria volvío a ser importante como no lo había sido en décadas. se cree que Odol Pregunta vuelve en Telefé este año.
Personalmente me adapto bastante bien. Escritor y todo no creo que este sea el fin. Ya sea que algún día nos perdonen y vuelvan a funcionar o que tengamos que continuar la expresión por otros medios (hablar, las computadoras, etc); las historias, logros, ficciones y estupideces humanas están destinadas a perdurar.
De alguna forma todos queremos dejar huellas y vamos a encontrar la forma para hacerlo.
Eso si. ir al Chino para comprar muchas cosas es un quilombo

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