Una memoria.

Lo primero que se le va es el color de las hojas. Estaban por todo del suelo y crujían, así que tienen que ser marrones. Si, marrones, de esas que se despedazan al tacto, leves y como rasposas; pero por alguna razón eso no le termina de convencer, como si el contraste con su pelo no fuera el correcto, como si no combinaran, así que trata com diferentes tonos… Trata con tantos tonos antes de darse por vencido y aceptar que de ahora en adelante cambiaran cada vez que vuelva.
No que quiera venir tan seguido, pero últimamente no puede evitarlo y cualquier cosa lo trae hasta acá.
Es como si la mente te hiciera un mal chiste, una mala pasada, como si cada vez perdiera mas y mas cosas; como cuando uno manosea un diario y termina con tinta en las manos y solo una marca donde había estado la palabra, donde había estado la historia.
Tonto? O Sonso? Si, por ahí sigue. Le había dicho una de las dos cuando lo golpeo en el muslo moviendo levemente la cabeza de encima de su regazo (lo suficiente para no cambiar de posición) y se pierde mirando la luz pasar por entre las copas de los arboles y filtrandose por entre los dedos de su mano alzada; respondiendo a tu comentario de que si alguien la veia asi en cualquier momento se la llevaban por drogona o hippie que era mas o menos lo mismo.
Y entonces se río, con esa risa que le venia de toda la cara y que casi la doblaba para terminar en un silbido finísimo que le pasaba por entre el estomago y la garganta como si la dejara en pausa.
Si, una pausa eterna, ahí en el parque, sobre la lomita, entre los arboles con el fresco que recién estaba cayendo y ella que se dejaba arrebujar contra el cada vez mas cerca.
Una pausa antes de la propuesta de trabajo, y las horas a la noche, y las dudas, y la bilis de ese cheque mas grande que el tuyo, y el “te estas encamando con tu supervisor” y el silencio por toda respuesta.
Un silencio negro, pulido y eterno; como tatuado en el cerebro, un silencio que se va a quedar cuando el recuerdo del parque no sea mas que un borrón hecho de algunas hojas, y luz, y una risa que sabe que ya no suena como debería.

Advertisement