Un Complice

Al principio pensó que era normal. Conserje de un hotel prestigioso es común soñar con las cosas que pasan en el mismo.
Lo raro fue cuando estas comenzaron a filtrarse al mundo real. Así, noche de por medio, cosas que había creído imaginaciones, invenciones de la mente dormida terminaron por transformarse en verdades en la vigilia. Despues de todo de que otro modo podría haber sabido que Emilia, la mucama se acuesta con el cocinero de la noche y que Dario, el mozo de cuerda tiene menos de veinte días para pagar una deuda antes de que le rompan una pierna o un brazo según el humor del prestamista y así y así…?
Y todo estaba bien hasta hace un par de días nomas, cuando soñó que del otro lado de la puerta 231 alguien planeaba un crimen.
Difuso al principio; solo logro escuchar las palabras asesinato, retribución, fuego y sangre dichas con una voz que parecida sacada de un pozo de cientos de metros bajo tierra.
Por supuesto los nervios no tardaron en venir, incapaz de contarle su secreto a nadie sin que lo consideraran loco.
Infructuosas resultaron las averiguaciones que intento hacer en el mundo real; pues detras de las puerta reinaba el mas absoluto silencio y las señas y signos de sus huespedes se mezclaban segun quien fuera que le preguntase. Solo le quedaban los sueños.
Fue así que se entero que eran por lo menos tres las personas que trataban el tema; uno, el de la voz profunda que no parecía poder esperar ni un minuto mas para entrar en acción, otro, encargado de la logística, al parecer, repleto de datos, horarios, etc no opinaba sobre momentos dejando ese privilegio al líder, quien, con una voz que corría como un río pegajoso lograba mantener a su compañero a raya; diciendo que el momento llegaria, solo habia que esperar.
Así, los días pasaban y su mente se llenaba de cada vez mas datos pero el día del crimen siempre se le escapaba; varias veces estuvo cerca de oirlo del otro lado de la madera de la puerta pero invariablemente despertaba antes de poder escucharlo claramente.
Cansado de esto. Decidió que esa noche sabría toda la verdad. Dos miligramos de Rivotril le aseguraban al menos unas ocho horas de sueño. Dos mas que las usuales, lo suficiente para por fin escuchar el día del crimen y poder poner fin al misterio.
Con esa idea se acostó a dormir.
Cual no sería su sorpresa cuando, al contrario de otras veces, esta vez el sueño se le apareció todo mezclado, como cuando se superponen hojas trasparentes tras hojas transparentes y no pudo soñar con la puerta. Solo pudo soñar con un cuartito donde sentado en una silla esperaba a dos personas de las cuales solo podía escuchar la voz de las cuales solo pudo sacara en claro las palabras casualidad, cómplice y…
El sonido del teléfono lo saco de la ensoñacion. Del otro lado alguien confusamente le avisaba del atentado; al parecer el cuarto 231 daba directo a no se cual embajada y unos terroristas habían aprovechado que el se quedo dormido para convencer al concerje suplente de que dejara entrar a gente ajena al hotel a riesgo de su despido; y así habían logrado volar el piso entero provocando una reacción en cadena con el edificio contiguo que…
Dejo que se explayara sin escucharlo ya. No le quedaba mucho tiempo antes de que la Policia aparecíera frente a su puerta para que lo metieran en un cuartito y por primera vez en mucho tiempo quería soñar con otra cosa.

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