La Casa. (De a dos)

La casa. (Dos)

A veces tenemos suerte y la habitación aparecida tiene una o dos ratas que podemos cazar y solventar el alma de un dia o dos que siempre nos roee el estomago.
Por lo general la casa no es tan prodiga en regalos ni en novedades. Camas, ropa, calzado todo pertrecho de supervivencia tuvimos que ir improvisandolo a medida que nos adentramos en este laberinto siempre en expansión al cual entramos hace… Meses ya? Si.
Supongo que ya han pasado meses desde que nos metimos, a las risas, manoseos y de las otras cosas en ese sótano mal iluminado tan propicio para lo nuestro; así, bajamos por la trampilla solo para ver que la puerta por donde hacia segundos habíamos pasado había desaparecido y en su lugar, frente a nosotros había dos nuevas puertas; izquierda y derecha; una elección que en un principio tomamos risueños,luego preocupados y finalmente desesperados viendo que cada habitación se dividía en dos puertas, y estas en dos mas, y asi y asi.
En un principio pensamos que había un método, un modo de salir de ella, por eso durante días enteros solo usamos las puertas izquierdas pensando en la teoría de que; como todo laberinto, si uno sigue siempre una dirección terminara por dar por la salida después de un rodeo a todo su perímetro.
No funciono. Cada puerta no hacia mas que dar habitaciones a veces con camastros, mesas a medio servir, animales muertos, inscripciones en idiomas inteligibles; a veces en un pasillo o un living pero siempre desembocando en la dos puertas agotadas hasta el infinito.
“Pero no puede ser infinita” me dijo una noche en la cual los mosquitos nos mantenían despiertos, “ni siquiera el universo es infinito, es vasto”; y luego propuso dos o tres teorías al respecto comenzando por la del bucle espacio-temporal, la de el Espacio autorreplicante o mismo una distorsión perceptiva nuestra que implanta experiencias inexistentes.
Yo lo dejo pensar estas cosas porque le sirven para pasar el tiempo, ocupar la mente y recordar quien fue alguna vez.
Pero últimamente hay algo en el que me asusta, cuando piensa que no lo veo anota en donde puede una serie de ecuaciones que no entiendo salvo palabras al azar; palabras como “2” “puertas”, “constantes”, “habitaciones” “elecciones?” y cuando le pregunto cambia de tema con una sonrisa triste.
Pero el otro dia todo quedo claro, justo cuando estábamos pasando por decidirnos por una de las puertas se paro en seco, como si el universo se hubiera detenido y dijo con una voz que era mas entresueño que otra cosa “dos, son siempre dos puertas Dos. Nosotros somos dos” y luego me miro como si estuviera a kilómetros de distancia “pero siempre elegimos una. Solo una. Convertimos todo en constante. En cambio. Si uno eligiera otra…, si rompieramos con la constante…” y como si no quisiera, hizo el ademan como para moverse a la otra puerta.
Por supuesto, No lo deje terminar, tome su mano con fuerza y lo obligue a cruzar conmigo nuestra sopotocienta puerta izquierda.

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