Especiales.

Ni siquiera lo vio venir.
Nadie lo hacia.
Mirandose en un espejo tratando de encontrar coraje para liderar la ultima carga, la daga le atravesó los pulmones por la espalda sin dejarlo emitir un sonido. Lo cual no significa que hubiera sido fácil, apelando a sus poderes se transformo en oso, en León, en halcón y en diez bichos mas con la esperanza de que alguno fuera la alquimia de su salvación.
Pero no. No hay animal que sobreviva a un pulmón abierto en canal y el lo sabia;Por eso así mataba.
Ahora con el cadáver gorjeando los últimos vestigios de aire, se sentó y maquinalmente, como era su costumbre pronuncio su mantra “Sin especiales” y limpio la daga con las ropas del vencido. Por un momento, solo por uno, se permitió sentirse culpable de lo que había hecho; sabia que sin la ayuda y guía del “shaman de la tierra”, aquel elegido que el Verde hace nacer cada cien años para protegerse a si misma de las fuerzas del Azul y su mundo de maquinaria calculada; los rebeldes no tenían chance.
Las maquinas ganarían acabando con cualquier vestigio de naturaleza que quedase y transformarían al mundo en un Páramo de muerta perfección binaria.
“Pero… Pero entonces los malos ganarían” había dicho en la primera audiencia con el “Lector supremo”; “Eso tiene poca importancia. En la mirriada de universos existentes en la literatura es apenas un volumen en la vasta biblioteca” dijo señalando la infinitud de libros que se perdía en la distancia. “Lo importante es corregir el error”; “El error?” pregunto él; “El error: la creciente creencia de que siempre habrá un elegido que aparecerá para salvarnos” sentencio mientras tiraba un libro tras otro a sus pies “De algún modo provienen de la fábula original. El príncipe solar que se sacrifica para salvar a la humanidad… Pero se esta volviendo epidémico; sea el niño hechicero que es la otra cara del mal encarnado, la heredera de Némesis con su arco que nunca falla o el cazador de demonios en su ciudad de cristal. Enseñan a la humanidad una lección peligrosa: que sin ellos la salvación no es posible, pero cuando no estén, la humanidad solo tendrá una opción…”, “Salvarse a si misma” completo. Solo para que El gran lector agregase “las historias tienen que arreglarse”.
Y así lo había hecho.
Uno a uno, los especiales, los elegidos, los superiores o como quisiera que se los llamase habían caído ante su daga y habilidad innata, gastando sus últimos estertores en tratar de entender el porque..
“Cuantos mas podrá…”
El pensamiento quedo trunco mientras la daga se cebaba en su garganta en un gesto rápido y natural.
El mundo se apagaba de a poco cuando cuando pudo oír débilmente y como si viniera de ninguna parte “Sin especiales”.
El resto solo fue negrura.

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