Extra.

…los altavoces avisan que solamente faltan tres paradas para la combinación pero el subte parece quieto. Frente a mi hay una chica parada; con el vestido hippie y las cadenas esas hechas a mano que casi no dejan que se le vea el cuello. El pobre viejito que pasa con la muleta dejando unos cuadernillos de Mafalda y unas lapiceras que te duran media hora. La costumbre, el tedio y yo que le prometi a Anna que la cubria en el deposito pero si la cosa sigue asi seguro que Marcos me pone en capilla y me quita las horas extras y ahi SI que ni en pedo llego a fin de mes. En la mente repaso las cuentas y me se que es enpedo que le intente explicar a Ines que solamente busca una excusa para que no pueda ver mas a los chicos y entonces la chica pasa corriendo como una tromba; su cabello rojo fuego y los ojos verdes que te taladran, la sigue un poco mas lentamente un hombre de campera de cuero, sin importarle la gente, pisa y empuja y hombrea y en su camino casi que me tira a la Hippie que pierde el equilibrio y tira su bolso desparramando sus cosas.
Me apuro a intentar ayudarla pero allá adelante alguien grita algo que no entiendo y…

CLACK.

… ahora estoy en una fila. Un banco. Adelante mío un joven de veintipocos se acomoda los auriculares gigantes, de esos que salen un sueldo y se conectan al celular vía wi fi o bluetooth, mientras con el pie golpea levemente e piso marcando el ritmo. Detrás de mi una viejita organiza como ochocientos millones de cosas para pagar y me alegro haber llegado antes que ella. Igualmente la fila no se mueve, para nada, y yo espero que en algun momento surja esa solidaridad tan tipica de compartir una hora de cola con extraños y que alguien diga algo, pero nada, allá en la otra cola algunos parecen hablar por lo bajo pero no llego a escucharlos delante mio como si repitiera un ritual El chico acomoda de nuevo sus auriculares y la viejita revisa sus papeles por enésima vez. Olvidadizo, yo también busco
mis papeles para pagar, probablemente sean los servicios del depto de Anna y los chicos y que Dios me ayude si pago esos a deshora, pero me asusto al ver que mi bolso solo tiene papeles en blanco y rellenos de cartón. Desapegado estoy por salir de la cola cuando algo suena atrás mío; como cuando se quiebra un cajón de manzanas y después hay otro y otro y nos agachamos instintivamente solo para ver como un grupo de personas entra en el banco; mascaras y pistolas nos gritan que nos quedemos en el molde y que nadie va a salir lastimado si nos quedamos mirando el suelo, pero yo no puedo evitarlo y levanto un poco la vista solo para ver como una cascada rojiza cae por la espalda de uno de los ladrones, no llego a verle los ojotes verdes porque…

CLACK.

… estoy sentado adelante de una mesita de madera. Un bar. Distraídamente miro al reloj de la pared superior. Siete de la tarde y todavia no pase a buscar a los chicos! Anna me va a decapitar. Tratando de no parecer agitado tomo ente mis manos La taza de café para darle un trago pero descubro que esta vacía, que siempre lo estuvo, que nunca hubo café en ella. Tratando de poner las cosas en orden miro a mi alrededor y entonces me doy cuenta que como en el subte, como en el banco, la gente no habla sino que mueve los labios sin emitir sonido alguno. desesperado trato de levantador y salir de ese ligar pero algo me pega a la silla. Como una maldición.
Entonces la veo.
A solo dos mesas de distancia. La chica de pelo rojizo. Delante de ella el urso que la perseguía por el subte. A ellos si se los escucha. La chica dice que es la ultima vez, el urso replica que de esas no se sale, la chica solloza fingidamente, esconde la cabeza entre los hombros y la mesa mientras su mano se mete lentamente en su bolso y en un solo movimiento saca un pequeña pistola con la cual abre un agujero en el cráneo que suena a una sopapa que a un disparo.
Trato de gritar pero…

CLACK.

El director hace sonar la claqueta con fuerza, como siempre hace cuandola escena ha terminado.
Pedro Damián se estira alargando el gesto teatralmente con las manos. A unos pasos el asistente se acerca y felicita Danielle por el llanto fingido. Dice que va a quedar hermoso con no se que filtro que tienen. Frente a ella, Garmendia levanta la cabeza, la sangre falsa cubriendo media cara se ríe mientras el equipo de FX le empieza a quitar el maquillaje.
Desde el otro lado empiezan a llamarlos. Empezando por la A, no van a tardar mucho en llegar la D así que se queda sentado en la silla y cuenta: una película, tres bolos sin dialogo, 500 pesos. “Podría ser peor” se dice mientras por un segundo y sin saber porque piensa en una ex esposa y unos hijos que no tiene.

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