De a pedazos.

… entonces la mano de su jefe se desprendió de la muñeca quedando blanda, inerte y aferrada a la suya por las reglas del apretón. En ese momento supo con certeza que el mundo se estaba deshaciendo pedazo a pedazo. La luz entrando en el cuarto por las rendijas de la que fue mi pieza de chico. Un escalectric. El árbol de enfrente de casa. El olor de la lluvia por venir. Después de todo, la pata de su mesa de luz desapareciendo de repente y el pedazo de cielo caído frente a su casa podían ser atribuidos a la falta de sueño, estress o simple imaginación.Esto no. Detrás de esa mano entrelazada entre la suya, como un mal episodio de los locos Adams tenía que haber un culpable o al menos una explicación que abarcase el misterio de porque las cosas se despegaban y, mas importante aun, porque nadie (incluido su jefe, ahora manco) parecía darse cuenta de ello. Un patio que ahora es casa. El gol de Empalme San Vicente que le dedique a Julia. Sus mejillas sonrojadas. Juan diciendo que era un Boludo, que no me IVA a dar bola. “El primer paso es darse cuenta y no volverse loco en el camino” le dijo la muchacha pecosa en la puerta del subte. “perdón?” atino a responder antes de que ella señalara el tablero de estaciones diciendo “No te parece que hay algo raro ahí?” y probando que la estación Pichincha había desaparecido del mismo.
Un súbito vértigo se apodero de él, una cosa eran una pata, un pedazo de cielo, hasta una mano eran horrores comprensibles, pero una estación entera con sus molinetes, guardas y gentes desapareciendo como un truco de magia, eran un poco demasiado. El recorrido del Roca a mediatarde cuando ya cae el sol por la izquierda. El vendedor de medias. De Alfajores. De canciones de la época de mis viejos. Tambaleó, hizo arcadas, por fortuna la muchacha pecosa estaba acostumbrada a estas reacciones y lo sostuvo sacando del subte. Como en un sueño, recorrieron unas pocas calles mientras ella le explicaba el problema: “Si asumimos que somos nada mas que un hilo en la trama de la mente divina, estamos obligados a asumir que somos parte de ella al punto de la propia existencia. En este caso, nuestra manifestación vital no es nada mas que un sueño que esta sueña… Mas precisamente una historia para dormir, una historia para niños.” dijo antes de conducirlo por una serie de escaleras descendentes hasta una estación de subte abandonado. Mis viejos. Papa dándole vueltas al motor del Torino que nunca arranco. Mama adentro tratando de poner orden a una casa antes del fin de semana y las visitas y el juicio de los demás. “No debería sorprendente, si no te resulta arduo percibirla como una trinidad, menos arduo seria percibirla como teniendo todas las edades posibles; de la niñez a la vejez incalculable. Y el niño que es parte de ella es el que mantiene a nuestro mundo unido entre si, antes esto se solucionaba de modo sencillo; infinita e omnipotente, la inteligencia solo tenía que recrear una de sus versiones mas adultas para que se leyera la historia y listo. Sin embargo, de un tiempo a esta parte su manifestación adulta ha dejado de aparecer y la mente del Niño hace ademanes de despertar… De ahí las desapariciones, los yerros, las roturas…” continuo mientras entraba en un sótano en donde mas de un centenar de personas le hablaban a la vez y cacofonicamente a unas bocinas que se perdían en un techo de altitud imposible.Mi Hermana que putea, subraya, sonríe, me abraza me echa la culpa de cosas que no hice o que hizo ella. En su pieza. Su puerta con el nombre y el arcoiris. “Por eso estamos acá. Cuando uno se da cuenta de que algo anda mal, de las cosas que se rompen, pierden o desaparecen, lo traemos para que pueda continuar la historia. Somos el pegamento que mantiene el mundo de una pieza”, “Pero yo no se contar historias… Soy contador” se disculpo, “No te preocupes, vas a empezar en “enumeraciones” simplemente decís las cosas que no queres que desaparezcan y ya esta, con el tiempo vas a encontrar tu ritmo y ahí te van a ascender” sonrió al tiempo que lo dejaba frente a una bocina con una palmada en el hombro. trato de protestar pero la pecosa ya había desaparecido asi que sin saber mucho que hacer, empezó: La luz entrando en el cuarto por las rendijas de la que fue mi pieza de chico. Un escalectric. El árbol de enfrente de casa

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Versos.

Para cuando al fin la encontró, entre metegoles, sapitos y flipers herrumbados y sin usar, La maquina que otorgaba el amor solo funcionaba a base de canciones.
Otras habían sido las épocas donde un par de sonetos le daban el combustible suficiente para una reconciliación o unos cuantos piropos te salvaban de un cumpleaños olvidados. ahora tenía que haber versos y ritmo y melodía y una linda voz azucarada para funcionar pues de lo contrario el objeto del afecto podía pasar al odio inmediato o, peor aun, al desdén inapelable e infinito.
Estúpida o enamoradamente (que son la misma cosa vista desde dos ángulos diferentes), no se dejo amedrentar por los problemas, si la empresa del amor, y su glacial amada requerían el sacrificio de versos y melodías, lo haría sin importar lo que sucediera.
La música fue sencilla, una mezcla de “let’s get it on” de Marvin Gaye veteada con un coro robado de “The origin of Love” junto con arreglos clásicos le dio el esqueleto armónico de la obra.
La voz fue otra cosa, acostumbrado al uso rudo de las cuerdas vocales, se vio obligado a tomar clases para dulcificar los tonos, aprender falsetos y escalas solo para poder cantar la canción que le traería la feliz en los brazos de su amor.
Solo entonces pensó en los versos; Escuchando música, leyendo poesía, practicando obsesivamente en ratos robados al sueño, un día se sintió con la capacidad suficiente de versificar, ensayo entonces:

Tu piel, menos de arena que de estrella.
Le gusto ese verso, mas lo sintió extraño. Sin embargo continuo.

Con párpados que ocultan la entrada aquella.
Otro verso aceptable… pero aún asi.

En la cual solo reina la mas bella.
Otra vez, algo extraño sucedía y el podía sentirlo.

De la cual los hombres no pueden escapar sin mella

Agitado, releyó su creación y volvió a repasarla. Solo entonces, con una mezcla de estupor y furia, se dio cuenta de que cada uno de los versos habían sido robados.
Algunos de poemarios, otros de canciones populares, coplas, sonetos, cantares de la calle; descubrió, entonces, que la empresa de originalidad era imposible, no había verso que Rubén Dario, o Martí o Spinetta, o León Gieco, o cualquiera de los otros no hubieran agotado antes que el siquiera empezase.
Sabiendose, al fin, incapaz de construir versos propios y novedosos para pelear contra esos próceres, decidió entregar a la maquina aquella canción que era suya pero también, de algún modo, de todos los anteriores a el.
Por supuesto La maquina hizo lo suyo y al fin consiguió el si de su inapelable amor. Sin embargo, debido a la naturaleza quimérica de su canción y de sus versos, el amor resultante resulto contaminado. impuro. Un amor veteado de otros, como un collage de sentimientos que muchas veces parecian no dirigirse a el, sino a slguien mas de quien el solo era numen, otros hombres, otras pasiones, otros amores.
Para otros amar asi, seria insoportable.
Por supuesto, para otros el amor debe tambien ser egoísta.

La Gran Obra.

Cerrando los ojos, aspiro aquel olor tratando de recordar de que se trataba. Tardo unos minutos pero al fin lo recordó; aromatizante de Limón, el ascensor entero olía a aromatizante de limón, de ese que se usaba antaño en lavaderos de auto y subtes.
Se permitió media sonrisa, hacia años que no olía algo por el estilo.
Mas exactamente, Desde La Gran Niebla, que había cubierto todo con el mundo-bajo con una patina ocre y metálica como un sudario de muerte gaseosa.
Producto de la contaminación concentrada en el mundo, La Gran Niebla provoco que la brecha se hiciera mas evidente que nunca, aquellos que tenían construyeron ciudades por encima de la misma con rascacielos que se alzaban mas allá de toda vista, los que no, se quedaron abajo a respirar veneno y morir antes de tener cincuenta años.
Al igual que los periodicos concursos que permitian a los habitantes del bajo mundo poder excursionar durante un dia o dos por las ciudades de maravilla que nunca podrían llamar hogar, la idea de “La gran obra” había sido producto en partes iguales de aburrimiento y desdén hacia los que habían quedado abajo.
Escribir la vida de la gente de abajo y verlos actuar los caprichos de los súper ricos era una progresion casi lógica del vicio de la TV.
El mecanismo era sencillo, se seleccionaba una persona (o serie de ellas) y de les enviaba un guión con escenas para actuar como si fueran su vida, podían ser escenas intimistas, o peleas, o de introspección, solo había que seguir el guión y entretener a la audiencia.
Por supuesto, se podía decir que no, pero la propuesta se hacia indeclinable una vez que se postulaban las tarifas. Así; un extra podía ganar en una escena el equivalente a un mes de trabajo en cualquier otra labor, un extra con bolo el equivalente a seis meses y, si hablamos de principales y secundarios regulares, había hasta la posibilidad de acceder a lujos pasados como comidas que no consistían en pastillas, filtros de aire o incluso doctores matriculados.
Fue por eso que no tiro inmediatamente el telegrama cuando la escena llego a su casa, Ofelia había estado tosiendo mucho los últimos meses y el prospecto de tener remedios de verdad era demasiado. Rechinando los dientes puso su firma en el contrato y se dispuso a actuar lo que le pedían lo mas expeditivamente posible.
La escena era simple, a la salida de un cine tenía que trenzarse en una pelea y perderla.
así, botellazo en la cabeza de por medio, pudo dar por finalizadas su primera escena, pero no la ultima.
Al parecer la actitud de odio y desprecio ante todo el trance que su cara translucía resulto ser muy divertido para sus espectadores. Encantados con su nuevo descubrimiento los guiones con cada vez mas paginas y mas escenas comenzaron a llegar a su casa. Con Ofelia apenas recuperandose, no pudo mas que continuar la charada.
Así, su carácter que siempre había sido confrontativo, se exacerbo en un personaje pendenciero y violento apto para los televidentes. Durante los meses que siguieron, se peleo con su familia, perdió el trabajo y hasta fue brevemente encarcelado por sus conductas, hecho al cual siguieron otras indignidades que hasta podían calificar de crimen a pequeña escala.
Pero nada de eso importaba mientras Ofelia siguiera recibiendo la atención y mejorando; tal vez de haber estado mas ducho en las realidades que componen una buena historia no se hubiera sorprendido de que al llegar a su casa hoy En lugar de encontrarse con el abrazo de Ofelia se encontrase con una asistente social. Enterado de su comportamiento de las ultimas semanas, el departamento no podía dejar a la niña al cuidado de alguien con ese nivel de inestabilidad; en vano trato de explicar el carácter de su situación, las escenas, su actuacion. De nada sirvio, su hija estaba ya fuera de su alcance.
Por apuesto y muy a su pesar, acorde con su personaje, destruyo el departamento en un ataque de furia que adivino muy festejado por sus demiurgos mas allá de las nubes.
“Si. Eso les encanto, pero esto les va a gustar un poco menos”
Pensó, mientras apretaba hasta el dolor el metal del arma dentro de su desgastado Perramus.
El viaje al penthouse duro menos de lo que esperaba y cuando salió del ascensor el olor a limón todavía perduraba en sus fosas nasales. Al contrario de lo que esperaba, encontró a una docena de habitantes apenas unos pasos adentro de un salón cubierto de espejos, frente a ellos había una mesa con comidas de las cuales no conocía ni la mitad y todos estaban extrañamente en silencio.
Ni siquiera apunto, simplemente levanto el arma y disparo a bulto con tanta suerte que una de las balas impacto justo en la gente de un joven con in peinado retro
Hipster.
Por un momento solo se escucho el reverberar de las balas en el recinto. No duro mucho, a los pocos segundos un animoso “Bravo!” de una muchacha sentada justo detrás de la víctima y que todavía tenía sangre y pedazos de cerebro de la misma por sobre su vestido, fue seguido por vítores y expresiones del mismo cariz por sus compañeros.
Todavia Sin entender, se dejo palmear la espalda y felicitar, como sinuoso fuera un sueño. Finalmente uno de los hombres, que había insistido en darle la mano mientras repetía “Magnifico! Genial!”; puso en el bolsillo de su saco un sobre de papel madera, para luego hacer un gesto con la cabeza y provocar que todos desaparecieran por una puerta lateral.
Como si lo hubieran puesto sobrio de golpe, ahora plenamente consciente de lo que había hecho, abrió el sobre que solo contenía dos papeles.
En el primero se leía: Escena: interior penthouse. Nuestro personaje acaba de cometer un crimen, no tiene mucho tiempo. Así que tomando arma con el pulgar y el indice y comienza a limpiarla con in pañuelo…
El segundo simplemente constaba de una foto de su hija y un numero de 5 cifras.
Arrugando ambos papeles en su puño y Como si no tuviera opción; tomo el arma con el pulgar y el indice…