Versos.

Para cuando al fin la encontró, entre metegoles, sapitos y flipers herrumbados y sin usar, La maquina que otorgaba el amor solo funcionaba a base de canciones.
Otras habían sido las épocas donde un par de sonetos le daban el combustible suficiente para una reconciliación o unos cuantos piropos te salvaban de un cumpleaños olvidados. ahora tenía que haber versos y ritmo y melodía y una linda voz azucarada para funcionar pues de lo contrario el objeto del afecto podía pasar al odio inmediato o, peor aun, al desdén inapelable e infinito.
Estúpida o enamoradamente (que son la misma cosa vista desde dos ángulos diferentes), no se dejo amedrentar por los problemas, si la empresa del amor, y su glacial amada requerían el sacrificio de versos y melodías, lo haría sin importar lo que sucediera.
La música fue sencilla, una mezcla de “let’s get it on” de Marvin Gaye veteada con un coro robado de “The origin of Love” junto con arreglos clásicos le dio el esqueleto armónico de la obra.
La voz fue otra cosa, acostumbrado al uso rudo de las cuerdas vocales, se vio obligado a tomar clases para dulcificar los tonos, aprender falsetos y escalas solo para poder cantar la canción que le traería la feliz en los brazos de su amor.
Solo entonces pensó en los versos; Escuchando música, leyendo poesía, practicando obsesivamente en ratos robados al sueño, un día se sintió con la capacidad suficiente de versificar, ensayo entonces:

Tu piel, menos de arena que de estrella.
Le gusto ese verso, mas lo sintió extraño. Sin embargo continuo.

Con párpados que ocultan la entrada aquella.
Otro verso aceptable… pero aún asi.

En la cual solo reina la mas bella.
Otra vez, algo extraño sucedía y el podía sentirlo.

De la cual los hombres no pueden escapar sin mella

Agitado, releyó su creación y volvió a repasarla. Solo entonces, con una mezcla de estupor y furia, se dio cuenta de que cada uno de los versos habían sido robados.
Algunos de poemarios, otros de canciones populares, coplas, sonetos, cantares de la calle; descubrió, entonces, que la empresa de originalidad era imposible, no había verso que Rubén Dario, o Martí o Spinetta, o León Gieco, o cualquiera de los otros no hubieran agotado antes que el siquiera empezase.
Sabiendose, al fin, incapaz de construir versos propios y novedosos para pelear contra esos próceres, decidió entregar a la maquina aquella canción que era suya pero también, de algún modo, de todos los anteriores a el.
Por supuesto La maquina hizo lo suyo y al fin consiguió el si de su inapelable amor. Sin embargo, debido a la naturaleza quimérica de su canción y de sus versos, el amor resultante resulto contaminado. impuro. Un amor veteado de otros, como un collage de sentimientos que muchas veces parecian no dirigirse a el, sino a slguien mas de quien el solo era numen, otros hombres, otras pasiones, otros amores.
Para otros amar asi, seria insoportable.
Por supuesto, para otros el amor debe tambien ser egoísta.

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