Un Romance.

Se miraban.

A veces de frente, a veces oblicuamente, a veces se buscaban tapados por los otros pero sabiendo de su presencia.
Ella trataba de guardar las apariencias claro esta, pero bastaba un desliz de sus fugaces ojos para decir todo lo que no se podía de otra forma.
A veces, los sinuosos caminos los llevaban a estar frente a frente, ella altiva y moviendose como si su mundo le quedara chico, él retacón y apocado, en el final del escalafón milenario. Buscándose, atacándose, queriéndose.
Presas de esos encuentros en donde bastaba un roce, un pequeño toque, para que se cayera en ese sopor tan parecido a la muerte que no podían evitar, se creían victimas de un laberinto.
Cansado de este doloroso y repetido baile, en secreto planeo el rapto al fin. Planeo la forma de evadir a sus propios colegas, planeo la forma de escapar de sus guardianes y la forma de encargarse de su celoso y aburrido esposo. Planeo sin culpa la forma de acabar con todos si fuera necesario y el discurso para convencerla de huir que eran las razones de un loco, de un asesino, de un suicida.
De un enamorado.
Listo para hacerlo, solo necesitaba la oportunidad, solo necesitaba…

Abrió la caja como hacía todos los días. Esta semana tocaba practicar la apertura italiana y si quería ganar el torneo tenía que practicar. No fue hasta acomodar las piezas que noto la ausencia; la reina Blanca y un peón negro no aparecían en la alineación. Fastidiado, busco en las cajas de sus otros juegos, del ludo, el de las escaleras y la generala.
Tampoco estaban ahí.

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Castas.

Hoy uno de los habitantes del subsuelo intento subir dos pisos mas allá del permiso que su casta y el ministerio permiten.
Supurando su cháchara inextinguible de InstaPics asusto de muerte a todo el nivel al punto de la histeria.
Una vez que los Arsonwalls logramos detenerlo el daño ya estaba hecho. La gerencia trato de tranquilizar a la población asegurandoles que la integridad de la estructura no se ponía en riesgo por un individuo logrando pasar de su nivel pero las gotas de sudor que perlaban la frente del enviado hablaban a las claras de un problema en el Orden y si hay problemas en el Orden hay problemas con todo lo demás.
Después de todo, no había sido por gusto que habían aceptado el sistema de divisiones; después de la ruptura de La Nube la humanidad no había tenido mas remedio que crear el ministerio y atenerse a las reglas de las castas para filtrar la comunicacion y asi evitar la contaminación mental.
Todos lo saben, la presencia de un habitante fuera de sus niveles puede esparcir su arquitectura informacional como un virus. Leyendas circulan sobre como se perdió el tercer piso cuando unos habitantes del primer nivel intervinieron la interfaz de Chitter con su InstaPic… De repente, los cerebros acostumbrados a pensar en 140 caracteres debían volver a reacomodarse para la plataforma pre lingüística del InstaPic con la consabida perdida de capacidad mental que esto suponía.
En teoría todos los infectados fueron mas tarde recuperados pero los Arsonwalls hemos visto la luz y escuchado los gritos.
Por lo pronto, yo no tengo problemas, con una interfaz comunicacional mutante puedo moverme cómodamente entre el segundo y el quinto piso adecuando mi cerebro a las fotos, los 140 Caracteres, los mensajes del WhosThere o los post sin limites del FaceTell del quinto piso.
Un tiempo atras me ofrecieron un puesto en la gerencia del piso seis, así como un upgrade inmediato a la plataforma ColMente y sus conexiones interpersonales de alta velocidad, agradecido, decline la oferta. Por alguna razón me sigue gustando ser solo yo y mis pensamientos la mayor parte del tiempo.
Debo de estar poniendome viejo.

En Ambar.

Abre y cierra la mano como si pudiera atrapar la luz de la Luna en un puño y luego dejarla ir en un solo movimiento.
Resollando, lo dejo hacer, rogando que no se de cuenta de que la corrida de apenas dos cuadras me ha dejado sin aire y que gruesas gotas de transpiración ahora corren por mi cara como si recién saliera de una pileta.
Por un segundo me preguntosi el chico recordaría las piletas en un día de sol.
Probablemente no, a juzga por su rostro tendría apenas dos o tres años cuando vinieron en sus naves que cubrían el cielo y traían la noche… Y las luces.
Tardamos poco en darnos cuenta como funcionaban; ellos tardaron menos en ocuparse de mas de la mitad de la población; los que sobrevivimos pasamos a ser subterráneos, alimañas, ratas perseguidas.
Por alguna razón, nunca bajaron por nosotros, no es que les hiciera falta… Solo tienen que esperar que necesitemos algo.
Como ahora.
Codeandome, el chico me señala la farmacia ahí enfrente nomas con las luces apagadas y el cartel a medio caer, comienzo a tomar aire para el trote.
Por supuesto, el chico apenas espera; elástico, joven y confiado tensa los músculos para salir disparado como una flecha, la sangre golpeando en los oídos, no escucha el zumbido a sus espaldas.
Leve, como una hoja cayendo de un arbol en otoño, baja justo sobre su cabeza con los vértices titilando fríamente.
No se de donde saco la vellidas o la fuerza pero logro apartarlo de un empujón justo antes de que todo se convierta en ámbar.
No en blanco que solo te convierte en polvo, no en rojo ir te quema por dentro como un trago de napalm o el verde ir te separa miembro por miembro, músculo por músculo.
En ámbar, que detiene tu mundo y te deja atrapado como un insecto, un mosquito, un maniquí congelado en un ademan a medio hacer mientras sentís que la luz no solo te cubre sino que se te mete hasta dentro llenando la nariz, la garganta y los pulmones hasta la arcada que nunca vas a poder terminar.
Afuera, el chico duda solo un segundo segundo y luego se pierde en las sombras.
Arriba, unos tentáculos como garras bajan y por una vez, aprecio no poder sentir nada.

Dia de elecciones.

La pastilla comenzó a deshacerse lentamente en el paladar con una consistencia grumosa y agria.

Parpadeando dos veces encendio el Oculus e inmediatamente se puso a repasar los números de las ultimas encuestas y en un gesto que le venia de años, se mordió levemente el labio inferior.
Dos puntos. Solo dos puntos por encima de lo proyectado y llegaría a la segunda vuelta.
En la habitación la omnivision encendida se debatía entre los números de boca de urna y un compendio de las promesas de campaña.
Detrás de viejos favoritos como arreglar las espacio rutas para hacerlas mas rápidas y eficientes, detener a los contrabandistas de del Sky Velocit para asegurarnos de que el nuestro ya no fuera una galaxia de paso o simplemente subsidiar el cultivo de la Termosoja para hacerla competitiva en el mercado universal; se le sumaban nuevas promesas como el de otorgadora estatus legal a las personas virtuales o mejorar el socioenlace de los trabajadores del estado para que actúen como una unidad frente a distintas crisis.
Por supuesto, el ciclo olvidaba a los aborígenes de Europa quienes todavía protestaban frente al asteroide de gobierno por la destrucción de su planeta de origen para construir un sembradio de Blerf, o las marchas de las transespecies pujando por un sistema de salud que las reconociera, u la explotación de los obreros del segundo cordón de asteroides y las condiciones insalubres de las minas de Obnuntanium.
El se veía casi sin reconocerse, en los spots, en los debates, cada vez que tenía la oportunidad; tirando datos falsos, acusando a los otros contrincantes de canalladas insalvables hablando invariablemente de la nueva construcción que comenzaria con su gobierno, mientras se erguía ahí prometiendo cosas igual o mas imposibles que los demas aun en el furor de la campaña.
Cerro los ojos tratando de conciliarse consigo mismo. El ejercicio no duro mucho Desde el centro del búnker algo pareció estallar, le siguió una ronda de gritos, luego de aplausos y luego uno de sus asesores apareció la puerta balbuceando de éxtasis. Era sobre los números; los números habían pasado el dos por ciento por mas de cinco. La segunda vuelta estaba garantizada. Como si no terminase de caer, ahora le tocaba el discurso como la segunda fuerza política de la galaxia: Se sintió nervioso, pero solo por un segundo; la pastilla comenzó a hacer efecto: Su sonrisa apareció como por arte de magia y de pronto sintió que era capaz de decir lo que fuera necesario.

IFeel.

En el principio fue el IFeel.
Y durante un tiempo todo estuvo bien.
Gracias a la nube de datos que el “IFeel” proporcionaba, el acceder a la mujer u hombre de nuestros sueños era una realidad al alcance de cualquiera que poseyera una cuenta a este servicio, los usuarios simplemente debían crear su cuenta en el programa mediante su implante cerebroespinal y, una vez realizado este paso, su personalidad, su ser, era divido en categorías para que cada una de ellas se almacenaran en subsecciones tales como apariencia, ideología política, gustos en series de TV, formas de moverse, cadencia en el habla y así y así para que luego la subdivisión fuese ramificada y bastamente extendida como el núcleo de lo que se pretendía lograr. Así, con la ayuda del IFeel la realidad de acceder a la pareja perfecta se tornaba posible aceptando que el programa leyera nuestros deseos y utilizara los algoritmos combinatorios para “crear” a alguien acorde a nuestros gusto. Un “Constructo” que por supuesto utilizaria la materia en bruto de otras decenas, centenas o tal vez miles de personas para ser creado. El secreto estaba en compartimentar, seleccionar y separar. Se decía que el diablo esta en los detalles cuando en realidad, era la perfección la que yacía ahí.
El olor de nuestra primera novia cuando la besamos por primera vez, los ojos de esa chica que vimos una vez en el subterraneo y jamas pudimos olvidar, la habilidad de reirse tanto de nuestros chistes como de no tomarse en serio ella misma, una posición politica lo suficientemente diferente a la nuestra como para poder discutir pero también lo suficientemente concurrente como para que la discusión no se vaya de las manos; todo ello era posible, en esta realidad prometéica y estaba a un clic de distancia.
Los problemas parecieron darse todos al mismo tiempo, aunque, de alguna manera, su raiz era profundamente lógica. En primer lugar grupos de activistas comenzaron a protestar contra la implementación del servicio aduciendo que, su sola existencia como lo habían hecho en su momento, MSN, los sitios de citas y el propio Tinder, ponía en riesgo la cotinuidad de la propia raza al obturar el impulso humano basico de encontrar a otra persona y reproducirnos; no estaban solos, cientificos respetados presentaron tablas que proyectaban una baja en la tasa de natalidad que se cortaba abruptamente hasta casi no existir sobre el final del centenio. El segundo de los problemas llegó cuando una gran cantidad de “Constructos” presentaron una demanda de caracter mundial ante los tribunales de la O.N.U. demandando que su existencia fuese reconocida como “Sujetos” (que no objetos) de derecho con las obligaciones y derechos que eso significaba; meses duró este debate que involucró a legalistas, filosofos, metafisicos, biologos y especialistas en ética, sin que se llegara a un acuerdo. No es que hciera falta tampoco, pues el proverbial “Clavo en el ataud” llegó cuando las subdivisiones de bandera negra de la milicia de los U,S.A. comenzó a utilizar las capacidades del programa para crear “Super-psicopatas” (a falta de una mejor definición) para entender mejor el tipo el tipo del fanatismo al que nos enfrentamos en el mundo moderno y preveer ataques de cualquier tipo.
En la actualidad el IFeel sigue existiendo pero con la masa de clientes largamente reducida lo cual provoca que las caracteristicas con las cuales el programa puede trabajar sean limitadas. Así los usuarios deben aprender a aceptar, errores, discrepancincias y diferencias físicas en parejas que no se ciñen 100 % a sus gustos.
Casi como siempre ha sido.