IFeel.

En el principio fue el IFeel.
Y durante un tiempo todo estuvo bien.
Gracias a la nube de datos que el “IFeel” proporcionaba, el acceder a la mujer u hombre de nuestros sueños era una realidad al alcance de cualquiera que poseyera una cuenta a este servicio, los usuarios simplemente debían crear su cuenta en el programa mediante su implante cerebroespinal y, una vez realizado este paso, su personalidad, su ser, era divido en categorías para que cada una de ellas se almacenaran en subsecciones tales como apariencia, ideología política, gustos en series de TV, formas de moverse, cadencia en el habla y así y así para que luego la subdivisión fuese ramificada y bastamente extendida como el núcleo de lo que se pretendía lograr. Así, con la ayuda del IFeel la realidad de acceder a la pareja perfecta se tornaba posible aceptando que el programa leyera nuestros deseos y utilizara los algoritmos combinatorios para “crear” a alguien acorde a nuestros gusto. Un “Constructo” que por supuesto utilizaria la materia en bruto de otras decenas, centenas o tal vez miles de personas para ser creado. El secreto estaba en compartimentar, seleccionar y separar. Se decía que el diablo esta en los detalles cuando en realidad, era la perfección la que yacía ahí.
El olor de nuestra primera novia cuando la besamos por primera vez, los ojos de esa chica que vimos una vez en el subterraneo y jamas pudimos olvidar, la habilidad de reirse tanto de nuestros chistes como de no tomarse en serio ella misma, una posición politica lo suficientemente diferente a la nuestra como para poder discutir pero también lo suficientemente concurrente como para que la discusión no se vaya de las manos; todo ello era posible, en esta realidad prometéica y estaba a un clic de distancia.
Los problemas parecieron darse todos al mismo tiempo, aunque, de alguna manera, su raiz era profundamente lógica. En primer lugar grupos de activistas comenzaron a protestar contra la implementación del servicio aduciendo que, su sola existencia como lo habían hecho en su momento, MSN, los sitios de citas y el propio Tinder, ponía en riesgo la cotinuidad de la propia raza al obturar el impulso humano basico de encontrar a otra persona y reproducirnos; no estaban solos, cientificos respetados presentaron tablas que proyectaban una baja en la tasa de natalidad que se cortaba abruptamente hasta casi no existir sobre el final del centenio. El segundo de los problemas llegó cuando una gran cantidad de “Constructos” presentaron una demanda de caracter mundial ante los tribunales de la O.N.U. demandando que su existencia fuese reconocida como “Sujetos” (que no objetos) de derecho con las obligaciones y derechos que eso significaba; meses duró este debate que involucró a legalistas, filosofos, metafisicos, biologos y especialistas en ética, sin que se llegara a un acuerdo. No es que hciera falta tampoco, pues el proverbial “Clavo en el ataud” llegó cuando las subdivisiones de bandera negra de la milicia de los U,S.A. comenzó a utilizar las capacidades del programa para crear “Super-psicopatas” (a falta de una mejor definición) para entender mejor el tipo el tipo del fanatismo al que nos enfrentamos en el mundo moderno y preveer ataques de cualquier tipo.
En la actualidad el IFeel sigue existiendo pero con la masa de clientes largamente reducida lo cual provoca que las caracteristicas con las cuales el programa puede trabajar sean limitadas. Así los usuarios deben aprender a aceptar, errores, discrepancincias y diferencias físicas en parejas que no se ciñen 100 % a sus gustos.
Casi como siempre ha sido.

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