Dia de elecciones.

La pastilla comenzó a deshacerse lentamente en el paladar con una consistencia grumosa y agria.

Parpadeando dos veces encendio el Oculus e inmediatamente se puso a repasar los números de las ultimas encuestas y en un gesto que le venia de años, se mordió levemente el labio inferior.
Dos puntos. Solo dos puntos por encima de lo proyectado y llegaría a la segunda vuelta.
En la habitación la omnivision encendida se debatía entre los números de boca de urna y un compendio de las promesas de campaña.
Detrás de viejos favoritos como arreglar las espacio rutas para hacerlas mas rápidas y eficientes, detener a los contrabandistas de del Sky Velocit para asegurarnos de que el nuestro ya no fuera una galaxia de paso o simplemente subsidiar el cultivo de la Termosoja para hacerla competitiva en el mercado universal; se le sumaban nuevas promesas como el de otorgadora estatus legal a las personas virtuales o mejorar el socioenlace de los trabajadores del estado para que actúen como una unidad frente a distintas crisis.
Por supuesto, el ciclo olvidaba a los aborígenes de Europa quienes todavía protestaban frente al asteroide de gobierno por la destrucción de su planeta de origen para construir un sembradio de Blerf, o las marchas de las transespecies pujando por un sistema de salud que las reconociera, u la explotación de los obreros del segundo cordón de asteroides y las condiciones insalubres de las minas de Obnuntanium.
El se veía casi sin reconocerse, en los spots, en los debates, cada vez que tenía la oportunidad; tirando datos falsos, acusando a los otros contrincantes de canalladas insalvables hablando invariablemente de la nueva construcción que comenzaria con su gobierno, mientras se erguía ahí prometiendo cosas igual o mas imposibles que los demas aun en el furor de la campaña.
Cerro los ojos tratando de conciliarse consigo mismo. El ejercicio no duro mucho Desde el centro del búnker algo pareció estallar, le siguió una ronda de gritos, luego de aplausos y luego uno de sus asesores apareció la puerta balbuceando de éxtasis. Era sobre los números; los números habían pasado el dos por ciento por mas de cinco. La segunda vuelta estaba garantizada. Como si no terminase de caer, ahora le tocaba el discurso como la segunda fuerza política de la galaxia: Se sintió nervioso, pero solo por un segundo; la pastilla comenzó a hacer efecto: Su sonrisa apareció como por arte de magia y de pronto sintió que era capaz de decir lo que fuera necesario.

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