El mensaje.

El Mensaje.
Elijo el amanecer.
Cuando el resto no se anima a salir todavía y los PsiLocos vuelven cansados o borrachos después de desatar los malones de la noche.
Escondido dentro de un viejo auto abandonado en el estacionamiento, cierro los ojos y respiro, lento, una, dos, tres veces intentando “escuchar” lo mas posible, aumentando el radio, atento a cualquier señal que pueda “sintonizar”.
Nada.
<…y así el regreso de la Zonda ZB564N, pasó sin pena ni gloría para los ojos del mundo. Acostumbrados a pasar de largo cuando menos como, “inutiles” los avances de la era espacial; todos esperaban que los datos recogidos por la zonda no fuesen mas que pobre alimento para revistas especializadas que solo un puñado de personas en el mundo podrían leer, mas aún entender.
Todos nos equivocábamos.>
Cien metros hasta el supermercado. Apenas una corta carrera parapetándome en los desechos.
A pocos pasos de llegar me encuentro con las marcas de pandilla. Sobre las ventanas, las puertas y los postes coronados por cabezas de muñeca a medio chamuscar, no queda duda, este es, o por lo menos, fue, un escondite de PsiLocos… los “Eraserheads” sin mal no recuerdo por la disposición y la forma del esténcil: Una gran Huevo partido al medio que deja caer una suerte de baba negruzca en donde se distinguen figuras; partes de animales, miembros humanos, y una calavera como el del “Día de los muertos” con los ojos blancos y perdidos mirando a la nada.

< Como medida de seguridad, la existencia de la zonda se ocultó a la sociedad, pero el entusiasmo ante lo descubierto fue demasiado y por ello no se pudieron evitar filtraciones a varias agencias de noticias. En resumen; antes incluso de abrir el paquete, el mundo sabía que nos habían mandado un mensaje de mas allá de las estrellas. >

Si fuera otra situación no dudaría en irme como llegué, pero la herida ya arde al punto de hacerme renguear así que no puedo mentirme diciendo que va a mejorar. Esta infectada, y este mercado es mi ultima opción para encontrar Penicilina antes de que tenga que tomar la ruta.
No quiero tomar la ruta. Nadie quiere.
Así que me arriesgo y entro en a través de una ventana rota que encuentro por la zona frigorífica.
Ganchos, sierras, cuchillos, me reciben desordenados en las mesas.
Tardo demasiado en darme cuenta de que todas están manchadas de sangre…
Sangre Fresca.

<Les tomo a los científicos un par de meses descifrar el mensaje. Codificado en la mas simple de las formas Binarias; lo que tecnológicamente equivalía a un adulto tratando de comunicarse con un infante, el mensaje, de origen alienígeno sin duda, parecía no tener, en un principio, ningún sentido para los parámetros humanos. El verlo era como someterse a un bombardeo incesante de luces que hacia doler la cabeza.
No fue hasta semanas después, que entendimos el alcance del mismo.>

Las puertas que llevan de la despensa al interior del mercado chirrían apenas salgo. La costumbre, me hace detener la marcha y una vez mas cerrar los ojos para tratar de captar algo. La pierna me late, como preparándose para una fuga apresurada y mi cuerpo se tensiona como si cada musculo se contrajera al mismo tiempo.
Afortunadamente, una vez mas, no capto nada mas que la estática ininteligible de los roedores que pulular por detrás de las paredes.
Echando un respiro largo y relajante, avanzo por los pasillos en busca de la sección de medicamentos.

<Primero aquellos que habían descifrado el código, luego sus familias y por ultimo todos quienes tuvieran contacto con la misma la contrajeron. Como un virus viviente, como ese “meme” de Facebook que no podes dejar de compartir.>
Encuentro el pasillo de los medicamentos detrás de lo que antes había sabido tener la comida enlatada. Saqueado a medias por cualquier cosa que pudiera usarse como droga (hasta los Paf, y el jarabe para la tos que tienen efedrina y adrenalina en menor medida) me siento afortunado de que la pandilla probablemente no sepa lo que un antibiótico es, ni para que sirve.
Cajas, inyecciones, pastillas, tengo para elegir y lleno la mochila pensando en que en un par de días mi pierna va a dejar de ser ese fuego constante pegado a mi piel.
Noporfavorno.

<La telepatía se expandió mas rápido que cualquier virus en la historia de la humanidad. En apenas unas semanas, todos los habitantes del orbe habían adquirido habilidades telepáticas. En apenas un par de semanas, todos fueron capaces de “escuchar” los pensamientos de las personas que los rodeaban. Maravillados ante aquellas habilidades, aceptamos el mensaje como un evidente regalo. Una prueba del deseo de concordia entre nosotros y una nueva raza que llegaría de un momento a otro.
Los primeros brotes sicoticos no tardaron en aparecer; incapaces de bloquear las “voces” de aquellos que los rodeaban, algunos millones se volvieron locos apenas adquirida la telepatía.
Esos fueron los afortunados.>

La transmisión me llega de repente como un trueno inesperado anunciando una tormenta de verano. Noporfavornoamicualquiercosaperoorfavorquedejenami. Sacudo la cabeza y me doy cuenta de ya he perdido preciosos segundos para escapar. Siempre fui malo bloqueando las transmisiones y cuando son tan fuertes cortarcortarmatarmatarmatarmatarmatar ¡Maldición! Basta, basta. Respirar por un segundo, tranquilizarse, construir un muro alrededor de tu cerebro tresdiaslaultimanosdurotresdiasasiqueestatambiendeberíadurartresdiastalvezcuatroporqueestagorda

<Pronto, todos los seres humanos descubrimos el reverso oscuro del regalo interestelar.
Mentiras pequeñas que mantenían matrimonios unidos, mentiras medianas que les decimos a la gente a nuestro alrededor para poder seguir funcionando, mentiras enormes que presidentes de paises se dicen los unos a los otros y que llamamos diplomacia. Todos los verdaderos pensamientos que nos inundaban en cualquier momento o situación, se liberaron; como una radio dedicada exclusivamente a transmitir la verdad detrás de las mascaras que llevamos día a día.
Lo habíamos olvidado por un rato, pero lo recordamos de golpe. La verdad no es para todos>

¡Suficiente! ¡No tengo tiempo para esto! Ruidosos como una turba, Ya puedo escuchar como entran al mercado asadaenteraomejorenpartesgrandesasicomohcimosconloscuatroanterioreslosdimosvueltapara así que me largo a correr con la mochila a medio cerrar perdiendo la mitad de los remedios que había venido a buscar.
No importa, si logro llegar a la despensa antes de que pasen por las registradoras silapatadaenlacaranolacallajuropordiosquelavoyaahorcaracamismoynomeimportaloquedigaGarethdelacarne lo único que voy a tener que hacer es salir por la cámara frigorífica. Eso, concentrarse, salir por donde entraste y tuvimossuertedeencontrarlacadavezesmasdificilsinosseguimosquedandosincarnevasiendomomentodequenosmovamosmasalnortealascoloniasquequedanporalla ahí está, la ventana rota que se queda con parte de mi gabardina mientras corro y mis pulmones parecen bombear liquido en vez de aire.

<En este momento, y mientras escribo estas reflexiones, dos países han cortado relaciones diplomáticas y muchos otros piden explicaciones sobre arsenales nucleares ocultos, ataques con drones no sancionados y extradición de habitantes por canales de bandera negra.
Es, a raíz de esta situación, que muchos intelectuales han comenzado a pensar en el mensaje, no como un regalo, sino como un complicado mecanismo de conquista capaz de destruir el laneta desde adentro.
Personalmente, no comulgo con ninguna de las dos posturas. A mi modo de entender el mensaje traía consigo una prueba. ¿Dejaremos que las mas bajas verdades y pulsiones humanas se interpongan en nuestra supervivencia o nos alzaremos por encima de las diferencias para aprender, para ser mejores, para ser dignos?
Como muchas veces antes, es una cuestión de naturaleza humana.

Carlos A. Ceballos.
Filosofo.
2023>
Resollando. Vomito bilis amarilla sosteniéndome de un árbol, ya lejos del mercado y del peligro mihijoordiosquehaganconmigoloquequieranperoqueporfavornosepanquemihijoestaahiafuerasoloynecesitaayudaparapoder ya nada puede hacerme daño.
Ya todo esta bien.

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