Piezas (Tetris)

Algo andaba mal con el.
Había estado ahí incluso antes del Rito de Reposición, antes de pasar de ser nada a ser una Pieza mas del Sagrado Orden. Lo había sentido en la cabeza, en el estomago, en los huesos y en el incontrolable golpeteo del zapato contra en piso, rítmica, maniaticamente.
A su alrededor, espectantes y hasta emocionads los otros hablaban; al parecer Las noticias eran que hacia meses había dentro de la Urbe una escasez bastante acusada en la rama de los Protectores y que los lugares de los faltantes debían ser retomados con inmediatez.
Sin pensarlo, Por un momento se vio a si mismo ataviado en el mono azul que identificaba a Los Protectores del Gran Orden pero, incluso mas que antes, aquel pensamiento le revolvió el estomago al punto de la nausea.
No tenia de que preocuparse pues cuando su denominación se oyó fuerte y alta en la Catedral del Propósito, su destino en el Gran Orden se revelo como el de un simple oficial de mantenimiento.
Sin saber muy bien que sentir, se acerco a buscar su brazalete de identificación y recito con velocidad y falta de ganas el Credo del Gran Orden: “Porque cada lugar tiene una pieza, y cada pieza su función” murmuro con la cabeza gacha sin estar convencido.

Algo andaba mal con el.
En un principio había querido taparlo con las actividades de su nueva posición.
Ocuparse de la limpieza de las calles, las fachadas de los edificios y el buen ver de la Urbe completa. Podría haber elegido una actividad distinta para cada día del mes si quería mantenerse ocupado.
Pero no funciono y las cosas no hacían mas que empeorar. La sensación de vacío en el estomago, los dolores de cabeza, la debilidad de los miembros; todo eso no hacia mas que empeorar…
Y entonces aparecieron las pesadillas.
Sueños incontrolables donde, las mas de las veces se veia atrapado en unaa suerte de caja o contenedor y era lentamente ahogado por agua o arena.
Pero el que mas lo espantaba era el sueño de la pantalla; en sus peores momentos, soñaba que el mundo era un viejo videojuego que había visto una vez, una pantalla inmensa donde todos eramos parte del Gran Orden de piezas que caían y se encastraban entre si… Todos menos el, que era desechado por inservible. Una pieza excéntrica e impensada que no podía acomodarse.
Siempre Despertaba de este sueño angustiado y con el corazón dándole vuelcos.

Algo andaba mal con el.
Pero no podía ser el único ¿Verdad? No podía ser el único que no encajara, la única pieza sin lugar ni función.
No. Definitivamente.
Y para probarlo se dedico a observar a los otros.
al principio no tuvo mucho exito, La mayoría simplemente se plegaba al devenir del Gran Orden como engranajes de una maquina, sin pensar, sin reflexionar. Contentos o complacientes sin saber la diferencia.
Ahi fue cuando la vio.
Trabajaba en el Ministerio de Providencia. Pelo recogido en una cola de caballo, anteojos que parecían comerse la cara entera y un halo de tristeza casi palpable; si alguien entendía su situación, seria ella.
Sin pensarlo dos veces comenzó a seguirla y ver como muchos de sus ademanes, costumbres y manías se repetían en ella.
Creyendo encontrar un alma gemela, resolvió hablarle de una vez.
Por supuesto esto estaba prohibido por los estatutos de las castas (que habían acabado en la gran guerra de la Mezcla con la mitad de la población presa del Gran olvido) bajo pena de disgregacion, pero eso no le importo.
La espero en un callejón cerca de su casa. En la oscuridad, se sorprendió Ansioso por, al fin, poder hablarle, decirle lo que compartían, decirle que sabia quien era en realidad; pero cuando por fin la vio pasar y se acerco, ella no lo dejo decir palabra.
Sin esperar un segundo; Gritando enloquecida, moviendo las manos, pidiendo ayuda; se vio obligado a taparle la boca y arrastrarla al callejón.
Aterrada, sus ojos parecían a punto de salirse de sus órbitas mientras su pelo se enredaba en las manos de su atacante.
Presa de la situación; trato de articular aquello que había venido a decir: que la comprendía.
que era como ella.
que ya no tenía que estar sola.
Pero en lugar de eso, solo pudo apretar y sostener y empujar hasta que sus ojos desaparecieron por encima de los párpados y por fin dejo de moverse.
Cansado, jadeante y tembloroso; respiro profundamente y sin saber enteramente porque, recito el Credo del Gran Orden. Pero esta vez con reverencia.
No como si se lo quisiera sacar de encima sino como una pieza que ya había encontrado su lugar.
Y ya nada anduvo mal con el.

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El otro gato.

El otro gato esta celoso.
Hace unas semanas nomas su persona llegó con el nuevo inquilino abajo del brazo, acariciándolo y sobandole un poco el cuello con las yemas de los dedos.
Al verlo nomas, supo que era un problema.
Por supuesto, y porque es un gato, trata de no demostrar que lo carcome y se pasea con una indiferencia impostada ante la almohada de su nuevo compañero que maulla agudamente y mueve las patitas.
Lo que mas le molesta es el ritual que su persona ha construido alrededor del visitante y que involucra meterlo en una caja junto con una ampolla de un liquido color verduzco.
Segun parece, el tiempo algo tiene que ver también, pues su persona cronometra la estadía del intruso para, después de compararla con otras en una tabla, darle una galleta de pescado que el muy maldito alardea vulgarmente.
Y así, día tras día, tras día…
Cansado ya de verse redundante, el otro gato decide escapar.
Se acerca a la puerta y con la pata hace fuerza como para ver el afuera, el mundo mas alla del departamento de su persona, la libertad…
Pero por alguna razón no puede abrirla.
¿Y si no hay un mundo al que salir? Se pregunta sin mover la pata ¿Y si todo desaparece al salir de estas cuatro paredes? o peor ¿Y si yo desaparezco?
Nadie nos dice como congelado, anonadado y superado ante estas reflexiones, el corazón del otro gato explota y muere esta muerte que nadie conocera nunca.
Mucho menos los fisicos.

Una Expedición.

Los arqueólogos aterrizaron en la ciudad tres clics después de lo planificado por el Gran Consejo debido a la gruesa capa de nubes y estática que cubría la ciudad, gris y ominosa.La suave llovizna resbalaba por los trajes y dificultaba mirar a través del ojo de pez.
El sonido del intercomunicador sonó como un arañazo y el mensaje de la capitana llego entrecortado pero entendible. Al parecer había que aumentar los parámetros de búsqueda unas tres cuadras mas que en ultimo viaje y bla, bla. bla.
La capitana siguió impartiendo las consabidas precuciones que ya había oído docenas y docenas de veces mientras ella se alejaba bordeando aquel monumento que en otro tiempo habría sido un incordio para el tránsito de la ciudad.
Alejandose de a poco, la estática la abandono y lo único que quedo fue el silencio de la ciudad muerta, la leve ceniza de lo que había sido y los edificios como esqueletos gigantescos de animales extintos e inútiles.
Ya se conocía el camino de memoria. Su lugar favorito no quedaba demasiado lejos y al fin podría dedicarle un poco mas de tiempo a la selección de los volumenes para la gran Citadel, tal vez hasta hojearlos y todo, pero la alarma de proximidad sonó antes de que pudiera entrar.
Allí estaba.
Una Sombra.
Incrédula dentro de su traje repaso mentalmente los protocolos de contacto.
Acercarse con precaución.
Tratar de no perturbar a la sombra.
Grabar lo posible.
Evitar el contacto bajo todo concepto.
No que necesitaba que se lo recordasen, claro esta. El solo ver a la sombra materializarse la puso en alerta total tensando cada parte de su cuerpo. Sin acercarse demasiado, midiendo la distancia con cuidado, encendió los aparatos de telemetría del traje y comenzó a grabar.
Por supuesto, y por lo que sabia de los otros pocos eventos, no logro conseguir nada demasiado limpio; la fuerza residual de las sombras apenas había comenzado a manifestarse unos meses antes y todavía no había alcanzado la masa critica que se conseguiría dentro un tiempo.
Así que no la sorprendió ver como solo partes del cuerpo Se manifestaban de vez en vez, como parches de un fantasma.
Ni la sorprendió que caminase deshaciendose un poco mas a cada paso.
Y tampoco la sorprendió que su voz fuera una mezcla de gruñidos y ruido blanco ininteligible. Que de a ratos sonaba como “iiiiijjjjjjaaaaa”
Lo que si la sorprendió fue la mirada. Sus ojos que debían ser vacios y huecos no lo era, estaban llenos de dolor y furia y perdida contenida.
No eran los ojos de una sombra, eran los ojos de un ser a punto de perderlo todo sin poder hacer nada para evitarlo por mas que sus manos intentasen infrucuosamente aferrarse a algo que ya no estaba allí.
Era una mirada que reclamaba algún tipo de respuesta, para el y para quien había perdido.
Y, por un momento, por un breve y evanescente momento, casi estuvo a punto de darsela. Casi intento explicarle lo de la plaga y la esterilización planetaria, lo de las tormentas sin fin y los rayos desintegradores globales, hasta casi trato de racionalizar la purga ordenada por el Gran Consejo como la única forma de estudiar el planeta adecuadamente.
Si, por un momento Biilghht estuvo a punto de decir esas cosas. Pero recordó que por mas que pudiese comunicarse un “humano” no entendería Vilggur…
Mucho menos la sombra de uno.

Domingo.

No hay nada mas hipocrita que los Domingos en casa.
Si, esos días que mama se levanta temprano y batiendo las palmas (vaya uno a saber porque) nos arranca de la cama y nos pone en las manos los guantes, la lavandina y los distintos tipos de escobillones y lampazos que vamos a usar en lo que resta del día. Por supueso mañana es lunes y vamos a traer a las visitas de la semana, asi que la excusa es que todo tiene que estar perfecto…
Perfecto ¿entienden? Es eso lo que me enerva, que da una imagen de la casa; de la mesa, la ratona, la biblioteca y la alacena de la abuela, que no es la normal. Si el estado de la casa es el Caos absoluto, una manifestación del desorden universal, con mama gritandonos que dejamos vaya a saber que afuera de la heladera, o que no usamos los paños absorbenes, o que los cuchillos van de menor a mayor “Dios me ayude si me usaste mal uno de los Essen que los compre que la sangre no se quita…” como ese otros cientos que no se si los inventa o los tiene gaurdados ahi en la punta de la lengua; digo, si ese es el estado habitual de la casa; todo lo que le mostramos a las visitas es una mentira y, despues de todo, lo menos que le debemos a las visitas es un poco de honestidad aunque sea…
Alla por el baño, Mama grita y explica a los gritos que el Blem amarillo es mejor para las manchas recientes, mientras mi hermana le recuerda que lo hicimos el jueves a la noche y que las huellas ya no están recientes ni en pedo.
Mientras escucho que se acercan, hago como que estoy en otra, y me concentro en el cepillo y en el suelo; frotando, adelante, atras, adelante, atrás, adelante, atrás; escurrir y volver a empezar rogando que el agua roja no se me derrame en lo que ya limpie.
Por fortuna, las partes espesas y los cachos grandes quedaron todas en la habitación…
Papá debe andar a las puteadas.