El otro gato.

El otro gato esta celoso.
Hace unas semanas nomas su persona llegó con el nuevo inquilino abajo del brazo, acariciándolo y sobandole un poco el cuello con las yemas de los dedos.
Al verlo nomas, supo que era un problema.
Por supuesto, y porque es un gato, trata de no demostrar que lo carcome y se pasea con una indiferencia impostada ante la almohada de su nuevo compañero que maulla agudamente y mueve las patitas.
Lo que mas le molesta es el ritual que su persona ha construido alrededor del visitante y que involucra meterlo en una caja junto con una ampolla de un liquido color verduzco.
Segun parece, el tiempo algo tiene que ver también, pues su persona cronometra la estadía del intruso para, después de compararla con otras en una tabla, darle una galleta de pescado que el muy maldito alardea vulgarmente.
Y así, día tras día, tras día…
Cansado ya de verse redundante, el otro gato decide escapar.
Se acerca a la puerta y con la pata hace fuerza como para ver el afuera, el mundo mas alla del departamento de su persona, la libertad…
Pero por alguna razón no puede abrirla.
¿Y si no hay un mundo al que salir? Se pregunta sin mover la pata ¿Y si todo desaparece al salir de estas cuatro paredes? o peor ¿Y si yo desaparezco?
Nadie nos dice como congelado, anonadado y superado ante estas reflexiones, el corazón del otro gato explota y muere esta muerte que nadie conocera nunca.
Mucho menos los fisicos.

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