So, An Assasin Walks into a bar…

Así que, un asesino entra en un Bar…
Nervioso, los dedos moviéndose constantemente como tocando una flauta que no está, los ojos de lados a lado, revisando las esquinas y los espacios cerca de la ventana que son los mas peligrosos según le han dicho. No quiere que se den cuenta de que es un principiante, pero, de algún modo siente que se huele, que esta pegado a él como la transpiración que le baja por detrás del cuello.

Baja del colectivo casi dando tumbos.
Dos veces el colectivero tuvo que decirle que dejara de cantar a los gritos porque molestaba al resto de la gente, dos veces se tensiono por la perspectiva de tener que bajar antes y que todo el plan se fuera al Diablo.
Por fortuna, lo dejaron estar y ahora la marca esta bajando justo en esa parte tan fea de la ciudad donde pasan cosas tan malas.

Lentamente pero simulando decisión, se acerca a la barra, sacando el papel de su bolsillo, pero antes de que pueda decir nada, el Mozo le hace una seña con el escarbadientes hacia uno de los rincones todavía oscuros del bar.
El viejo de los anteojos ni siquiera lo mira antes de hablarle.
-Sentate, dale- dice con la voz ajada.
– Si, me dejaron un papel con esta dirección diciendo que venga… Mejor dicho, diciendo que TENIA que venir a este lugar- contesta el asesino sin dejar de mirar para todos lados.
-Solo si pensas a dedicarte a esto en serio- Pausa para subir la mirada que, ahora se ve, y mas alla de la cortesía, es de hielo puro- ¿Pensás dedicarte a esto en serio ?-
-Estoy acá ¿No?-
-Si- Estas acá- repite, casi con un dejo de decepción- Ok. Contame…- Agrega, bajando la vista nuevamente.
-¿Contame, que?-
-Lo que quieras. ¿O no…?- El asesino menea la cabeza en negativa- Ahh, Ok, te dejaron el papel pero no te explicaron como funciona. Esta bien, antes de empezar ¿Viste como se llama este Bar antes de entrar?-

Tres cuadras al frente, dos para adentro, una bordeando el baldìo y despues las escaleras.
Se lo aprendió de memoria siguiendolo noche tras noche. A veces desde lejos, con binoculares. A veces desde un auto. A veces incluso delante de él ;”Asi aprendes a usar los espejos, y no siempre tener que desde atrás como un boludo” le han dicho, como si hiciera falta; esta tan borracho que podrìa acercarse y gritarle al oído lo que va a hacer que la marca simplemente creería que es una broma.

-Bran… Brin… No se, alguna boludez con B- Dice el Asesino francamente molesto
-Bronceliande- Corrige el viejo- ¿Sabes de donde viene?- El asesino Bufa por toda respuesta- Es de las leyendas Arturicas. Es el lugar a donde va Merlin cuando termina de hacer lo que tiene que hacer…-
-¿Y eso que tiene que ver con…?-
-¿Ya viste donde estas?- El asesino mira a su alrededor. Los parroquianos, lúgubres y enjutos parecen todos cortados con la misma tijera…
-¡Son Todos…!-
-A- ha- sonrie el viejo- Son todos como vos… y vienen aca a que se los escuche por ultima vez-
-No… no entiendo…-
-Bueno. Lo cierto es que en nuestra linea de trabajo somos lo mas parecido que hay a fantasmas. Si hacemos bien nuestro trabajo, nadie puede decir que estuvimos ahi, si lo hacemos mal… bueno, tampoco. Así que, hace tiempo ya, el gremio creo este lugar. Una “zona liberada”, si querés, un lugar donde los de nuestro tipo pueden venir a contar su ultima historia y esperar que sea recordada. As que. Contame…-

Dos, tres, cuatro pasos para adelante. Un paso para atràs.
Es como estar obligado a ver la peor coreografía de baile de todos los tiempos solo para que, de una vez, llegue al zaguán de la escalera antes de subir a los pisos de arriba.

-¿Contarle que?- Se exaspera nuevamente.
-Lo que quieras. Algo de Tu familia. Tus Amigos. Tu Novia…
-Mi novia… psss- Dice, mas por la nariz que por la boca-
– “Tu Novia psss”- Repite el viejo- ¿Que pasa con tu novia?
-Ex, mas bien. Y ahora ya no pasa nada…-
-Pero pasó…-
-Obvio que pasó… siempre pasa ¿No es verdad?-
El viejo no contesta.
– Claro. Mira a quien le hablo de parejas yo. Seguramente la ultima que tuviste fue un Brontosaurio…-
Aun en silencio, El viejo sonríe.
– Como sea, paso lo que siempre pasa. Nos dimos cuenta.
-¿De…?-
– De lo que eramos, de lo que somos, de que ya no iba. de que yo hagho muchos chistes sobre Los Simpson, de que ella no sabe cocinar nada mas que tarta, de que tengo olor a patas, de que ella es demasiado fina para mi… Que se yo…-
-Y antes no lo sabían…-
– Es que uno se va dando cuenta de a poco… No pasa – Chasqeua los dedos- De un día para otro… Dios, si tengo que pensar la ultima vez que estuvimos bien… puff…

La cuadra del descampado tarda una eternidad. Asi que cuando llega al zaguán, él ya esta listo, el cuchillo en la mano, el filo para adentro para evitar que salpique. Pero hay algo raro, las luces de las escaleras estan apagadas, rotas, se da cuenta, mientras camina sobre los cristales; como si alguien quisiera… y ya no puede terminar el pensamiento porque el filo se le encaja entre dos costillas y la mano le tapa la boca para que no pueda gritar.

– Ah si. Nos habíamos ido para pasar la tarde en Chascomus. Lagunita, arbolito, pastito, toda la bola esa para tomar mate en otro lugar que no sean las cuatro paredes de tu casa. En fin, resulta que compramos el pasaje, subimos y ella no me habla durante todo el viaje; nada de quejarse de “La pelotuda de la supervisora que no sabe encontrar un archivo ni que la mordiera” ni de “El Forro de contaduria que cree que porque se paso a todas las del piso tiene alguna chance conmigo”.
Nada.
Y yo la veo, toda así, toda calladita, y medio que me psicopateo porque pienso “¡Huy! seguro que me olvide del cumpleaños de la vieja! ” O el del hermanito o algo por el estilo porque, a esa altura tanto silencio junto significa que o me está haciendo la ley del frio, o esta guardando todo para explotar como una bomba atomica de bolsillo.
Así que me remuevo en el asiento, bajo y subo, bajo y subo la revista, me aclaro la garganta; cualquier cosa para que ella tenga que reaccionar.
Pero nada.
Simplemente un silencio asi como… no se, como SILENCIO, como verdadero silencio que no pide nada de nadie y esta bien que yo me siente al lado y lea el Olè porque ella esta tranquila mirando por la ventana y respirando el vientito que se le viene y la despeina.
Y entonces si, ya medio que explotando, le pregunto con la voz casi que me tiembla, esperando que explote y me largue todo de una: ¿Estas bien…?
Y, ella, sin responder, se acerca y me da un beso en la mejilla con todo el pelo enredandose en mi y oliendo al Coco de ese Shampoo berretea que le gusta tanto y…
-Ok. terminamos-
-¿Ya…?-
– A-ha- Cierra el anciano para después bajar la cara y hacer como si el otro hubiese dejado de existir.
Aturdido por lo abrupto.
El asesino abandona el asiento sin entender…

Despacio para que no haga ruido, la Marca lo deja caer en el suelo acompañandolo con el brazo que baja por la espalda. Antes de irse lo mira un poco apenado y pregunta:
-¿Fuiste?-
Sin aire para contestar, solo atina a asentir con la cabeza.
Entiende ahora que la historia no era para los demas, sino para él; que la marca lo sabía, lo supo todo el tiempo y le había legado el papel para que pudiera decirlo y no caminar tan solo y arrepentido a su muerte.
Asi que, sabiendolo, se deja ir en el piso que debería oler a sudor y a meado, pero en su lugar solo tiene el olor a Coco de ese Shampoo tan Berreta…

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La musa (Un Hechizo)

Lo roza simplemente por la nuca…
O lo rozaba… antes.
Cuando venía a la primera llamada, cuando era una vieja conocida que podia esperar de un momento al otro, en cualquier lugar, en cualquier tiempo, cuando a veces lo despertaba; el sueño aferrado y aun pegajoso colgandose del cerebro y la historia, la trama, o el poema o lo que fuera queriendo salirsele por la punta de la lengua.
Y el la escuchaba, Su voz, como el viento, o mas bien una brisa que formaba las palabras como sacandolas de la inexistencia, como si fueran nuevas, recien salidas del horno del Adan o la Eva primordiales.
Entonces podía escribír, a veces poseido con los ojos vueltos sobre la hoja, como si estuvieran pegados a la misma, a veces con los ojos errados, la otra cara de la moneda del trance que le provocaba.
Pero, ya hacia rato que no aparecia.Inutiles fueron los ruegos, las imprecaciones, las amenazas.
La Musa lo había abandonado.
En vano; intentó escribir sin su ayuda, como una droga a la que, de a poco, se habia acostumbrado, podía sentir sus efectos en los falsos comienzos, los personajes increibles o inverosimiles, las tramas fallidas y los finales inexistentes.
Pero no iba a rendirse tan rapido, furico y obsesionado, fatigo las paginas de lo imposible y de la magia, de lo profano y de lo arcano para volver a traerla a su vida. Un espejo y una mala traducción de una vieja inscripción en griego, le trajeron la solución. Escrito por un Poeta desesperado del ágora, lo que parecía ser una sucesión inconexa de topicos, era en realidad un hechizo para atrapar, para atar a una musa al plano terrestre cortesía de una Náyade celosa.
Sin dudar ni un segundo, trazo los simbolos, replico el contexto y recitó los encantamientos hasta que la veleidosa musa quedo irremediablemente atrapada.
Aun debil y decididamente decepcionada con él, bastaba acercarse a su prisionera para que las ideas se derramaran de su mente como un manantial claro y limpido.
Con la fuente de toda la inspiración en sus manos; envejeció frente a la pagina en blanco; tejió fabulas, cuentos y novelas como el mundo nunca antes había visto y le lego a la humanidad el fruto de esa traición que apredió a sobrellevar.
Sintiendose Morir, decidió que era ya tiempo de liberar a su Musa. Con las disculpas o el perdón de mas, refregó concienzudamente los signos del diseño que la aprisionaba.
Ni siquiera se atrevió a mirarla cuando pasa a su lado y la idea por fin se le forma inmediata y sin esfuerzo en la cabeza.
Desesperado busca el lapiz y garabatea casi ilegible…
Lo roza simplemente por la nuca.

La tienda del verdadero Amor.

Extrapolada sobre aquella verdad de perogrullo que propone que si dos personas arreglaron encontrarse las mas de las veces es mas seguro quedarse en un lugar y simplemente esperar que la otra persona pase, a arriesgarse a que ambos se pierdan buscandose mutuamente; la teoría dictaba que, si los buscadores del verdadero amor se quedaban en un lugar especifico del mundo el tiempo suficiente, su pareja estaba destinada a encontrarlos al pasar por allí.
Bajo esta premisa, se fundo la tienda del verdadero Amor.

… se la oye casi desde la otra punta del pasillo. Con los auriculares Adidas que le comerían la mitad de la cara si ya no tuviera la mitad de la cabeza rapada. Siempre escuchando a Bowie en unas versiones al Portugués que vaya a saber uno de donde saco, como si ya de por si no fuera lo suficientemente malo Starman de por si…

Con la fecha de su aparicion perdida en la historia; algunas leyendas atribuían su origen a los trabajos de una matemática especular que el devenir había borrado de las clases del propio Thales de Mileto; mientras otras hablaban del malogrado Abate de Gilead, monje de reclusión que había perdido la razón por los afamdos ojos de la doncella Susannah “La indiferente” como su creador.
Sea como fuere, lo cierto era que la tienda había sobrevivido a media docena de guerras y otras tantas ocupaciones sin jamás cerrar sus puertas a las cuales, día a día, acudían, deseosos, desesperadas, desahuciados casi: personas, “Invitados” de todo tipo a esperar, pacientes, la pasada del amor prometido.

… No se como no lo había visto antes, probablemente porque estaba en la sección de la biblioteca donde ponen esas autobiografías pedorras de próceres, pero el inconseguible numero 34 de “Panoptico” me miraba por entre esas hojas sin valor. Mi mano de movió como un resorte tensado pero aun así fue demasiado lento para no chocarse con la de ella. Ambos nos reímos, hicimos un par de ademanes de disculpas e intercambiamos medias palabras hasta que, caballero, decidí dejarle el numero. Cosa que ella agradeció con una media sonrisa un poco cansina.
Su mano era muy suave.

Bajo la premisa de que el amor entra por los ojos pero se mantiene con los intereses y objetivos en común; el “Enamoramiento” dentro de la tienda se basaba en dos ramas dependientes la una de la otra.
El llamado “Flechazo” y “El primer café”.

… debo admitir que me sorprendió que, ni dos días después se apareciera con la revista bajo el brazo y me la diera para que “Al menos le des una hojeada”. Agradecí. Nos presentamos, y estuvimos hablando un par de horas sobre si “El extranjero” de Camus es un héroe Kafkiano o apenas un Nihilista…

El proceso detrás del “Flechazo” era de una simpleza absoluta y se basaba simplemente en lograr que los transeúntes mirasen, aunque mas no fuera por un segundo dentro de la tienda y entre todos los que allí esperaban, encontrasen al fin aquel rostro que, sin saberlo había buscado toda su vida.

… Tiene pecas. Esta llena de pecas, desde el puente de la nariz hasta por encima de los ojos de un marrón caramelo. Sus labios finísimos hacen que si boca casi parezca una ranura. Y en su cuello largo las venas colorean un blanco imposible…

“El primer café” solo se ponía en juego cuando alguien ya había pasado por “El flechazo” y constaba en una docena de preguntas que factorizaban el nivel de “Sincronización” de los candidatos para una relación a largo plazo. Algunas Voces se habían alzado para tildar de “Insuficientes” estas preguntas en lo que respecta al conocimiento verdadero de una personalidad enteramente formada, Sin embargo, allí, estaban los porcentajes de efectividad para acallarlas.
Desde su fundación, la Tienda nunca había fallado en emparejar a cada persona con su Amor verdadero.

…Beatle Favorito?: John (cliché)
Pasillo o ventana?: Pasillo (Nah!)
Comer o Dormir?: Dormir (al fin una)…

Por supuesto, con el tiempo, un evidente problema de logística comenzó a surgir. Básicamente, se llego un punto donde aquellos inquilino de la Tienda se convirtieron en tantos que la misma tuvo que reformularse, mutar y expandirse acorde a las nuevas exigencias. Transformada, muy a su pesar, en una suerte de centro cultural o museo; con recintos específicos para las inquietudes de quienes entraran; la expansión misma corría el riesgo de replicar el problema que la tienda trataba de subsanar.
Después de todo:¿Como podía un transeúnte encontrar, con una sola mirada, a su Amor revelado entre cientos de otras personas que también esperaban el suyo?
Problema, en efecto, muy grave; que se soluciono con la adquisición de un “Espejo/Aleph” que, coronando el frente de la tienda, permitía a cualquiera que echase un vistazo, vislumbrar a todas y cada una de las personas que llenaban su interior.

Si (Decile). A-Ha (Decile) Claro (Decile) Mira yo… (Decile, ¡Cagon!) solamente pensaba… Si… Ehhh…¿Como…? Vos decís ¿Afuera…? Si… Si claro…

Tal vez parezca imposible pero hoy en día la Tienda sigue existiendo. Compitiendo con formas mas modernas y fáciles de encontrar pareja, sigue apoyandose en su taza de efectividad.

… Esquivando a los otros, a las bateas, las bibliotecas, me lleva afuera con una sonrisa. Ya afuera, miro por ultima vez el Espejo/Aleph y la veo.
Igualita a Rachel Weisz en La Momia dos (Que es su mejor momento) con los ojos avellana y los labios carnosos como para perderse una semana que siempre sioñé.
No puedo evitar detenerme.
Ella me mira, primero confundida, luego entre furiosa y comprensiva, hace el ademan de soltarme la mano para dejarme ir.

Después de todo, nunca ha fallado en emparejar a cada uno con su amor verdadero.

En un segundo que es una eternidad, pienso, calculo, sopeso y finalmente la aprieto y dejo que me lleve al café prometido.

Nunca.