La tienda del verdadero Amor.

Extrapolada sobre aquella verdad de perogrullo que propone que si dos personas arreglaron encontrarse las mas de las veces es mas seguro quedarse en un lugar y simplemente esperar que la otra persona pase, a arriesgarse a que ambos se pierdan buscandose mutuamente; la teoría dictaba que, si los buscadores del verdadero amor se quedaban en un lugar especifico del mundo el tiempo suficiente, su pareja estaba destinada a encontrarlos al pasar por allí.
Bajo esta premisa, se fundo la tienda del verdadero Amor.

… se la oye casi desde la otra punta del pasillo. Con los auriculares Adidas que le comerían la mitad de la cara si ya no tuviera la mitad de la cabeza rapada. Siempre escuchando a Bowie en unas versiones al Portugués que vaya a saber uno de donde saco, como si ya de por si no fuera lo suficientemente malo Starman de por si…

Con la fecha de su aparicion perdida en la historia; algunas leyendas atribuían su origen a los trabajos de una matemática especular que el devenir había borrado de las clases del propio Thales de Mileto; mientras otras hablaban del malogrado Abate de Gilead, monje de reclusión que había perdido la razón por los afamdos ojos de la doncella Susannah “La indiferente” como su creador.
Sea como fuere, lo cierto era que la tienda había sobrevivido a media docena de guerras y otras tantas ocupaciones sin jamás cerrar sus puertas a las cuales, día a día, acudían, deseosos, desesperadas, desahuciados casi: personas, “Invitados” de todo tipo a esperar, pacientes, la pasada del amor prometido.

… No se como no lo había visto antes, probablemente porque estaba en la sección de la biblioteca donde ponen esas autobiografías pedorras de próceres, pero el inconseguible numero 34 de “Panoptico” me miraba por entre esas hojas sin valor. Mi mano de movió como un resorte tensado pero aun así fue demasiado lento para no chocarse con la de ella. Ambos nos reímos, hicimos un par de ademanes de disculpas e intercambiamos medias palabras hasta que, caballero, decidí dejarle el numero. Cosa que ella agradeció con una media sonrisa un poco cansina.
Su mano era muy suave.

Bajo la premisa de que el amor entra por los ojos pero se mantiene con los intereses y objetivos en común; el “Enamoramiento” dentro de la tienda se basaba en dos ramas dependientes la una de la otra.
El llamado “Flechazo” y “El primer café”.

… debo admitir que me sorprendió que, ni dos días después se apareciera con la revista bajo el brazo y me la diera para que “Al menos le des una hojeada”. Agradecí. Nos presentamos, y estuvimos hablando un par de horas sobre si “El extranjero” de Camus es un héroe Kafkiano o apenas un Nihilista…

El proceso detrás del “Flechazo” era de una simpleza absoluta y se basaba simplemente en lograr que los transeúntes mirasen, aunque mas no fuera por un segundo dentro de la tienda y entre todos los que allí esperaban, encontrasen al fin aquel rostro que, sin saberlo había buscado toda su vida.

… Tiene pecas. Esta llena de pecas, desde el puente de la nariz hasta por encima de los ojos de un marrón caramelo. Sus labios finísimos hacen que si boca casi parezca una ranura. Y en su cuello largo las venas colorean un blanco imposible…

“El primer café” solo se ponía en juego cuando alguien ya había pasado por “El flechazo” y constaba en una docena de preguntas que factorizaban el nivel de “Sincronización” de los candidatos para una relación a largo plazo. Algunas Voces se habían alzado para tildar de “Insuficientes” estas preguntas en lo que respecta al conocimiento verdadero de una personalidad enteramente formada, Sin embargo, allí, estaban los porcentajes de efectividad para acallarlas.
Desde su fundación, la Tienda nunca había fallado en emparejar a cada persona con su Amor verdadero.

…Beatle Favorito?: John (cliché)
Pasillo o ventana?: Pasillo (Nah!)
Comer o Dormir?: Dormir (al fin una)…

Por supuesto, con el tiempo, un evidente problema de logística comenzó a surgir. Básicamente, se llego un punto donde aquellos inquilino de la Tienda se convirtieron en tantos que la misma tuvo que reformularse, mutar y expandirse acorde a las nuevas exigencias. Transformada, muy a su pesar, en una suerte de centro cultural o museo; con recintos específicos para las inquietudes de quienes entraran; la expansión misma corría el riesgo de replicar el problema que la tienda trataba de subsanar.
Después de todo:¿Como podía un transeúnte encontrar, con una sola mirada, a su Amor revelado entre cientos de otras personas que también esperaban el suyo?
Problema, en efecto, muy grave; que se soluciono con la adquisición de un “Espejo/Aleph” que, coronando el frente de la tienda, permitía a cualquiera que echase un vistazo, vislumbrar a todas y cada una de las personas que llenaban su interior.

Si (Decile). A-Ha (Decile) Claro (Decile) Mira yo… (Decile, ¡Cagon!) solamente pensaba… Si… Ehhh…¿Como…? Vos decís ¿Afuera…? Si… Si claro…

Tal vez parezca imposible pero hoy en día la Tienda sigue existiendo. Compitiendo con formas mas modernas y fáciles de encontrar pareja, sigue apoyandose en su taza de efectividad.

… Esquivando a los otros, a las bateas, las bibliotecas, me lleva afuera con una sonrisa. Ya afuera, miro por ultima vez el Espejo/Aleph y la veo.
Igualita a Rachel Weisz en La Momia dos (Que es su mejor momento) con los ojos avellana y los labios carnosos como para perderse una semana que siempre sioñé.
No puedo evitar detenerme.
Ella me mira, primero confundida, luego entre furiosa y comprensiva, hace el ademan de soltarme la mano para dejarme ir.

Después de todo, nunca ha fallado en emparejar a cada uno con su amor verdadero.

En un segundo que es una eternidad, pienso, calculo, sopeso y finalmente la aprieto y dejo que me lleve al café prometido.

Nunca.

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