Apretujado.

Se habían juntado un montón de cosas a la vez.
Desde temprano la ciudad había sido un hervidero de problemas entre los cortes de varias agrupaciones sociales, el paro de la línea 60 por solidaridad a un compañero (al cual dos ladrones le habían cercenado la mano por negarse a abrir la maquina) y la final de vaya a saber que Copa de River contra Belgrano.
Sabía que la vuelta iba a ser complicada.

[jgdfascbbxyteiffsueejddjdlopqweudnacbrfdkbdkldplkaghdjdjdofkfkfjekydjskddldudhlpahdholaputamadrequelosrepario]

Olor a chivo, aliento del pancho pasado, ropa que raspa y lastima. Pegajoso, húmedo y sin aliento hace fuerza para entrar al vagón. Usando el culo para empujar, ayuda a la fuerza de las piernas una mano sobre el umbral de la puerta que le permite reaccionar con apenas tres dedos un poco de espacio. Centímetro a centímetro, milímetro a milímetro y entre las puteadas de los que están mas atrás, ya están acomodados, y las miradas de “Esto no da para mas flaco” de los que tiene mas cerca que lo entienden pero saben que así de lleno el tren no sale.

[diezporcientomenosporacaunmedicamentofueradelalistaporallaycuandotequeresacordarsetevantrescuertosddelajunbilacionencolectivosymedicamentosyasieslogicoqueseaarrozofideotodoslosdiasyantesquemalunasaditoahabiadevezencuandoperoahorasolamnteesunrecuerdo]

Así que ahí esta. Pasadito Gerli, la marea humana se ha movido llevándolo como una nave a la deriva a ese punto triangular que hay entre el asiento de tres y la ventana donde uno tiene que pararse con cuidado de no pisadora los pies a los que están sentado; con la mano medio aferrada a las anillas, mantiene un equilibrio precario que lo hace bambolearse para atrás y para adelante con una sonrisa como disculpa para la abuela frente a el que se seca la transpiración de la frente.
[ysetironomasellancesabiendoquenohabianiunagotadeaguaclaroquehabiamoshabladounpardevecesyesperohastaahiyelquedigaqueledicabidanosabenadadesercordialypiensanquepormiraralosdemasconcaradeortoseestanempoderandoovayaasaverquemierdalespasaporlacabeza]

Entonces alguien grita. No. No alguien, algunos. En una voz que parece contener muchas voces dentro de si como ecos superpuestos uno encima del otro con un mal sintetizador. Sus palabras son indiscernibles pero su tono, mezcla de queja y de súplica se hace evidente.
Levantando la cabeza trata de ver el origen de aquel alarido.
[sinomelavaloapantalonestampocoeslamuertedenadiequealfinyalcabiandotodoeldiaentrelabasuraylamierdadequoensabequienysielforrodelsupervisorseponeebnputoquemelasobetotalnadielehacecasodesdequesepasodevinoenlafiestadefindeaño]

Y lo ve. Mas allá. Cerca de las puertas. Una masa de brazos y piernas y caras y carne homogénea y compacta que desafía las leyes de la naturaleza unidas, fusionadas, con un centenar de ojos de todos los tamaños y colores cerrándose y abriendo como las luces parpadeantes de un árbol navideño.
[eraesaavezquefuimosalaplayayellasiempresequedabaeblsorillitacomoparamojarselaspatasyyopensequesolamenteseestabahaciendolalindaperoresultaqueerademirdonomasycasimematacuandolatiroy]

Desesperado, Trata de huir, pero el movimiento es imposible y el intentar alejarse solo lo acerca a la masa en la otra punta que crece igual, o mas rápidoque la otra.
Aterrado, atrapado, perdido. Cierra los ojos se deja inundar…

[ClaroquealgunavezteniaquepasarquienmelohabiadichooerapParenteoocapazqueNicolascuandorecordabalashistoriasdelOttoKraussequecontabaentodaslasreunionesyyoentendiaporlamitadporserbachilerquenosirveparanadadosobjetosnopuedenocuparelmismoespacioalmismoti]

 

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