Soñito.

El Señor Peludito se lo había advertido mientras se colgaba con su cola prensil en el Arbol de las canciones y ponia ese ceño que a Amalia le costaba trabajo descifrar (Era parecido a una sonrisa pero, por alguna razón se estiraba para uno de los lados haciendola… bueno, “rara”).
“No tenes que ir para alla”, le había dicho y después trato de cambiar de tema hablando sobre si la nube de palotes iban a terminar lloviendo mas tarde, o si el valle de las Muñecas por fin iba a estar terminado.
Pero el misterio de la puerta era demasiado delicioso como para no perseguirlo.
La había encontrado de casualidad, mientras jugaba a la escondida entre bosques de Glaseado, entre la gente de azucar y chocolate. que correteaban como posesos.
Estaba ahí, como parada en la nada. Una puerta demasiado normal para esta parte del mundo soñado y a la vez demasiado misteriosa como para no generar curiosidad.
Estiró la mano para abrirla, pero (in) oportunamente alguien grito su nombre y se vio obligada a volver a la “Piedra”.
Despues de terminado el juego; Amalia pregunto por aquella puerta tan extraña que había encontrado y, incluso para su edad, se dio cuenta que la trataban con evasivas o fingidas.
Finalmente llegó la advertencia del Señor Peludito y ella juró y perjuró que iba a dejar el asunto en paz…
Hasta el proximo sueño.
Las cosas salieron a pedir de boca, entro solapadamente por la puerta de Las Siestas, en lugar de la Entrada de la Noche, se movio por donde sabía que no iba a ser detectada; bordeando el territorio de las pesadillas y las nubes de angustias para despues entrar al bosque por uno de sus vertices.
No tardo en encontrar la puerta aquella.
Allí de nuevo, se removió entre ansiosa y asustada, no mucho mas turbada que cuando había descubierto la Puerta de la Noche y el pais de los sueños.
Tomando aire, bajo el picaporte y dió un paso al otro lado.
Por un rato, no sintió nada, peridida en un todo Gris, solo podia oir su respiración, pero luego, lentamente, este lugar comenzó a formarse, de algún modo se parecía al pais de los sueños pero a la vez diferente.
Parada encima de una loma pudo verlo todo (O casi todo), el bosqu de Glaeado había perdido su brillo y ahora los arboles parecían mas de carton que de otra cosa, ya no había palomas arcoiris sobrevolando el lugar sino que estas eran reemplazadas por una especie de ave hecha de papel cuyo zumbido a veces formaba cosas parecidas a las palabras, el Valle de las muñecas habia sido tapado por una materia parecida a la tinta y lapices funcionaban como columnas de un ominso edificio nuevo que jamas había visto antes pero no preagiaba nada bueno.
El territorio de las pesadillas se había agrandado, y, al tratar de moverse, se dio cuenta de que el piso raspaba sus pies y de que nunca podría haber sido capaz de caminar por este lugar descalza.
Disgustada al punto del berrinche, Amalia busco la puerta para volver a su tierra de caramelos, muñecas y animales parlantes…
Pero ya no estaba ahí.

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