Idea Man.

La mayoría de las veces le cuesta contenerlas adentro y las ideas se le caen como si en lugar de su cabeza las mismas se le escapasen de los bolsillos, el morral o la billetera.
Al principio se paraba a levantarlas con paciencia y tesón infinito y de hecho algunas soluciones se le habían ocurrido para evitar tal eventualidad; la primera involucraba usar una gorra de nadador (de esas de plástico) todo el tiempo para evitar el escape, pero resulto que las gorras eran, en apariencia, mucho mas permeables a las ideas que al agua de una pileta.
La segunda tenía que ver con instalar una canilla a la altura de la oreja derecha para que, cerrando u abriendo, según fuera el caso, uno pudiera controlar el volumen del flujo ideario, sin embargo, una vez mas, al parecer los mecanismos internos del funcionamiento humano son bastante mas complejos que la plomería, o que sus conocimientos de la misma.
La tercera, tal vez la mas simple de todas, consistió en atarse una lapicera a una mano y otra a un cuaderno de notas para escribir constantemente lo que pasara por su cabeza; de mas esta decir que, siendo la mas sencilla resulto también la mas inútil, terminando con cuadernos repletos de frases, relaciones y rectificaciones inentendibles sin la piedra roseta adecuada.
Muchas formas mas (algunas francamente ridiculas) intento para detener la sangría pero con el paso del tiempo este proceder lo harto y ahora mismo las deja por ahí para que los demás las pisoteen y ensucien al caminar.
Sin embargo ha ocurrido que a veces, los transeúntes atentos, han tenido la suerte de recoger una de sus ideas y la han transformado en un cuento, una novela o una película que les ha dado éxito, fama y dinero.
Esto obviamente le da un poco de envidia pues el nunca ha sido capaz de llevar una idea desde la tosca y rudimentaria simpleza de la nocion a la compleja hermosura de una historia, sin que quichicientas otras se le agolpen como una tromba dejándo truncos relaciones, hechos y finales.
Es como tener millones de ovillos de lana cayendo sobre uno, ha dicho alguna vez, uno puede empezar a tejer algo, pero no terminaron antes de que otro caiga en mi regazo, y después otro, y otro, y otro…
Ahora, sin ir mas lejos, Le surge sin que pueda controlarlo; como si viniera del fondo de su cerebro. divertida, original, digna de convertirse en un cuento; solo tiene que concentrarse, armar la introducción, atar el nudo y después llegar al f…
La idea se cae de su cabeza madura y revienta contra el suelo pitando todo de un tono azulado.
Acostumbrado, continua su camino sin siquiera darle importancia; Mientras, unos pasos detrás, yo leo: “La mayoría de las veces le cuesta contenerlas…”

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