Un (Mismo) Destino.

Cain Se Sabe no menos que su hermano.
Como aquel trabaja los campos de sol a sol, como aquel, honra a sus padres, como aquel teme y reverencia a Javeh.
Sin embargo, aquel que es, baña a su elegido con favores y dádivas.
Olvidado, despreciado, con los celos que le queman la tripa se deja ir.
La piedra en su mano se siente necesaria y final.
La marca es apenas un accidente.

Remo Ha visto los seis pájaros pensandose el elegido sin saber sobre los doce de su hermano.
Honroso del trato, ayuda a aquel con los cimientos de una pobre empalizada.
Los días se suceden y el proyecto es detenido por las inclemencias, las dificultades y ellos mismos.
Terco, su hermano no ceja en su empeño.
Sin evitarlo; La duda crece. ¿Le ha mentido aquel? ¿Acaso los Dioses no le sonrieron de verdad?
Cada día parece mas obvio y para probarlo salta la pobre muralla que no protege nada.
La afrenta es obvia y el cuchillo fratricida la corta de raíz.
Con esa sangre nace una ciudad y una patria.

A Juan le duele.
Le duele porque La trato bien.
Le duele porque, aun Inexperto en estos primeros encuentros de hormonas apresuradas Cumplió los rituales.
Le duele porque La acompaño a su casa, la llevo al cine, a pasear y recién ahí intento el lance.
Le duele porque lo eligió a el. Solamente por su voz mas grave, o la altura o el desdén justo que da la practica.
Le duele y por eso se levanta y la acorrala y torpemente le roba el beso.
Ese beso que, sin saber porque, le sabe inevitable y amargo, como a cenizas de un conflicto incesante, circular.

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